El arte de ceder para no quebrar
En un escenario donde las persianas bajas son la constante —con Lácteos Verónica paralizada, ARSA y La Suipachense cerradas, y Sudamericana de Lácteos asfixiada por deudas—, La Lácteo ha logrado trazar un camino de resistencia. La firma cordobesa, fundada en 1931 y pionera en pasteurización, evitó el colapso mediante una maniobra que muchas familiares se resisten a dar: la venta estratégica de activos y la alianza con un socio de mayor escala.
El punto de quiebre: 2018-2025
La situación de la familia Filippi no es nueva. Arrastraba un concurso de acreedores desde 2018 que hizo eclosión en el último periodo con plantas semiparalizadas y conflictos salariales. El contexto actual de consumo deprimido terminó de precipitar las decisiones: con una caída interna sostenida y la imposibilidad de competir sin escala, la tradicional empresa se encontró al borde del abismo.
El salvataje de La Ramada (Grupo Gonella)
La salida llegó desde Santa Fe. La alianza estratégica con Lácteos La Ramada S.A. no fue solo un acuerdo de góndola, sino una reestructuración profunda del capital:
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Venta de activos: El Grupo Gonella adquirió la planta de Villa del Rosario, especializada en quesos y dulce de leche, que estaba inactiva desde 2023.
Inyección de capital: Se anunció una inversión total de US$12 millones, de los cuales US$5 millones se destinaron a la modernización tecnológica y puesta a punto de la fábrica cordobesa.
Licencia de marca: El acuerdo garantiza la presencia de la marca “La Lácteo” en las góndolas por 10 años, permitiendo que el emblema cordobés sobreviva mientras la operación gana eficiencia.
Eficiencia y escala: La nueva hoja de ruta
Bajo la conducción de Carlos Gonella, el objetivo es ambicioso: saltar de un procesamiento de 500.000 a 800.000 litros diarios. Mientras la planta de Ferreyra (frescos) quedó fuera de la transacción directa, la inyección de liquidez y materia prima le permite seguir operativa en un mercado cada vez más concentrado.
El modelo de supervivencia: A diferencia de las empresas que eligieron resistir en solitario hasta el colapso, La Lácteo priorizó la corporativización. Dos familias históricas (Filippi y Gonella) entendieron que la integración es la única forma de no desaparecer frente a gigantes como el bloque Arcor-Danone.
Conclusión
El caso de La Lácteo tiene sabor local pero proyección regional. Hoy, es una plataforma más robusta de capital 100% nacional que, sin hacer ruido, se posiciona mientras otras medianas tradicionales cierran sus puertas. No es la misma empresa que nació hace casi un siglo, pero sigue viva. Y en la lechería actual del interior, eso ya es una victoria.
Fuente: Comercio Y Justicia






