Situada en la calle Miguel Hidalgo, en el Centro de Villahermosa, la paletería “La Polar”, por 72 años ha sido testigo de innumerables historias, todas alrededor de sus paletas, helados y postres, degustados por varias generaciones.
El negocio lo fundó Anita Tosca Fócil, una tabasqueña que se casó con Salomón Tapia, quien desde Michoacán trajo el nombre que hoy alberga esta tradicional paletería; juntos atendieron desde 1949, año de su inauguración y después de 20 largos años traspasaron el local a Sebastián Tosca Fócil, hermano de Anita.
A Sebastián lo conocían como “El Pimpollo”, él se colocaba con un carrito ambulante en la esquina de la Plazuela del Águila a vender sus helados, pero ante la oportunidad que le dio su hermana puso manos a la obra junto a su esposa Ignacia Durán, a quien recuerdan como doña “Nachita”.
En un local de seis metros de largo y 10 de ancho fue donde esta pareja consolidó lo que sus cuñados habían iniciado y agregaron más productos que fueron con quistado a los villahermosinos.
NO LOS DOBLA LA CRISIS
Luz reconoció que mantener la receta de su padres ofreciendo productos de temporada ha sido el secreto de sus helados y paletas, combinados con la leche bronca que traen desde la sierra tabasqueña, para tratarla y convertirla en los productos que ellos elaboran.
“La leche bronca es lo que le da ese sabor diferente. En temporadas de calor se llegan a comprar hasta 40 litros de leche al día porque la demanda es mucha”, dice.
En junio, se celebrará un año más de actividad de “La Polar” y los dueños sólo tienen palabras de agradecimiento.