ESPMEXENGBRAIND

6 Abr 2025
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6 Abr 2025
El aumento de los costos y la inflación están golpeando la línea de flotación de los tambours. Las exportaciones se recuperan.

Tal vez sea mejor empezar con algunas buenas noticias. Entre enero y septiembre de 2020, las ventas mundiales de leche en polvo en Argentina crecieron más del 80%, llegando a 135.218 toneladas, en comparación con poco más de 74.000 toneladas exportadas en el mismo período de 2019. Y el pronóstico es que terminarán este año con un margen muy importante comparado con el año pasado.
Es uno de los indicadores más favorables para la cadena láctea, que terminará el año con una fuerte erosión de la rentabilidad en el primer eslabón: las granjas lecheras.
En cuanto a las exportaciones, los datos oficiales del Ministerio de Agricultura muestran que el mayor aumento fue en la leche entera en polvo (110%) y que también se exportaron más de 48.000 toneladas de diferentes quesos (hasta septiembre).
En el mercado interno, las ventas de productos lácteos crecieron un 2,6% entre enero y agosto, según el informe de productos lácteos de Aacrea. Pero con una diferencia importante, lo que más ha aumentado es la venta de leche líquida comprada en la vaina (entre enero y julio había aumentado un 13%) y el consumo de queso disminuyó un 1% en este período, siempre en comparación con el mismo período de 2019.
Esta tendencia se relaciona con la pérdida de poder adquisitivo en un escenario de alta inflación y “salarios escalonados”. Los argentinos dieron preferencia a la leche sobre productos lácteos más elaborados como el queso y los postres.
Esta es exactamente la situación que golpea la ecuación de la rentabilidad del negocio lechero. El precio de 19,59 pesos por litro de leche cruda registrado por el Sistema Argentino de Gestión Integrada de Lácteos (Siglea) para octubre es un 21,6% superior al del mismo mes de 2019 (y un 2,7% superior al de septiembre).
Este es un aumento insuficiente para compensar una tasa de inflación anual del 40%. El estudio de Aacrea añade un indicador interesante: compara la evolución del precio de la leche cruda -el valor que reciben los productores de leche en las puertas- con el índice de precios al consumidor. Este cálculo confirma que el precio real pagado al productor ha caído un 10,3% en los últimos doce meses.
Si los comparamos con sus contrapartes uruguayas o brasileñas, los productores de leche argentinos también están perdiendo. El valor que los productores argentinos recibieron por cada litro de leche en septiembre (U$S0.25) es menor que el recibido por los productores de leche en Uruguay (U$S0.30), Brasil (U$S0.39), Estados Unidos (U$S0.39), la Unión Europea (U$S0.37) y Nueva Zelanda (U$S0.32).
El aumento de los costos es la otra variable que ejerce una fuerte presión sobre la rentabilidad de la lechería. El notable aumento del precio del maíz y la soja, que han alcanzado precios récord en las últimas semanas, está complicando la situación en dos frentes.
El primero, el maíz y la soja son un insumo clave en las raciones de las vacas lecheras. El segundo, el aumento del precio de los “frijoles” también tiende a aumentar el valor de los alquileres. El informe de la lechería Aacrea estima un aumento del 16% en el índice de costos sólo en octubre. En el mes, los dólares subieron un 3,9%, el maíz un 21,6% y los pellets de soja un 37,7%.
La brecha interanual es mucho más clara: comparando el índice de costos de octubre de 2019 con el índice de este año muestra un aumento del 63% frente a un aumento del 21% en los precios. Este es el cálculo clave para entender la fuerte disminución del valor real que están recibiendo los Tamberos.
Es que el precio de la leche está muy por detrás de los aumentos de los insumos dolarizados como la semilla, el fertilizante, los pesticidas, el balance y el maíz.

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