La firma santafesina Lácteos Verónica que emplea en forma directa a más de 600 personas anunció durante la última semana que procederá al pago de los salarios de marzo en cuatro cuotas a pagar entre el 7 y el 20 de abril, dos por el 30% y otras dos por el 20%.
La comunicación llegó directamente a la plantilla de empleados de la firma por parte del gerente de Personal, Norberto Galimberti, quien alegó que la cuarentena obligatoria dispuesta por el Gobierno para frenar el avance de la pandemia de coronavirus, perjudicó el normal flujo de caja de la compañía.
Lo cierto es que la empresa láctea que tiene tres plantas de producción (ubicadas en las localidades santafesinas de Lehmann, Totoras y Suardi provincia de Santa Fe), viene desde hace años con problemas financieros, el año pasado en marzo solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) con el que buscaba reducir drásticamente su plantilla laboral, finalmente llegó a un acuerdo con el gremio pero la baja del consumo y la poca disponibilidad de leche en el mercado local junto a la baja de los precios internacionales de la leche en polvo, siguieron por complicar su negocio.
En tanto según los registros de la central de deudores del BCRA, Verónica tiene deudas por un total de $1.600 millones, sus principales acreedores son el Banco Ciudad de Buenos Aires y el Nuevo Banco de Santa Fe. A enero, el 100% de la deuda fue categorizada en situación 1, sin atrasos en los pagos.
En contraposición, desde agosto la empresa láctea no abona los aportes de seguridad social de sus empleados y desde hace al menos tres meses, tampoco está concretando los aportes a la obra social.
Verónica es una empresa reconocida en el mercado local e incluso cuenta con una capacidad de procesamiento de 150 millones de litros de leche al año. Posee un portfolio diversificado de productos que van desde leches larga vida, chocolatadas, dulce de leche, manteca, crema de leche, hasta quesos untables y duros.
En este marco y según detallan fuentes del sector, desde hace varios años los dueños de la empresa láctea, la familia Espiñeira, están buscando desprenderse de alguna de sus unidades de negocios para reducir su estructura. Más precisamente su talón de Aquiles se convirtió su planta productora de leche en polvo, ubicada en la localidad de Suardi, donde hace un par de años se realizó una millonaria inversión para mejorar las instalaciones.
Mientras tanto desde el gremio que nuclea a los trabajadores del sector lácteo Atilra siguen de cerca la decisión empresarial de la firma e incluso pidieron revisar los libros contables, pero hasta el momento no recibieron respuesta.