Los ganaderos del sector lácteo llevan años denunciando que no pueden seguir así y en los últimos tiempos los hemos visto manifestarse, insistiendo en que sus ganancias apenas cubren los costes de producción. Pero este invierno el tablero de juego ha cambiado. Por primera vez son ellos los que tienen el poder de negociar el precio al que venden su leche.
El origen del problema. Como a otros sectores, la guerra en Ucrania les ha pasado factura. España importa de este país el 40% del maíz que consumen las vacas y el precio del pienso se ha disparado. A esto hay que sumarle el aumento del precio del combustible y de la energía, que son altos en las explotaciones ganaderas.
¿Cómo han reaccionado los ganaderos? Algunos se han rendido. En el último año han desaparecido más de 1.000 explotaciones de leche en nuestro país. Los que resisten han empezado a vender la carne de las vacas que produzcan poca leche o que simplemente bajen su ritmo de producción, porque sale más rentable. Otros han optado por deshacerse de algunas vacas.