A pesar de ser conocida como la tierra lechera de EE.UU., los productores de Wisconsin están desapareciendo debido a una serie de dificultades, que incluyen al presidente Donald Trump y su guerra comercial.
Según la publicación norteamericana, el número de hatos lecheros en Wisconsin está por debajo de 8.000, menos de la mitad de los que había hace 15 años. Por su parte, la Federación de Oficinas Agrícolas de Estados Unidos señaló que 49 granjas se declararon en quiebra en 2018, la cifra más alta de cualquier estado.
De otra parte, en los últimos 2 años cerca de 1.200 granjas han dejado de producir leche, y solamente en lo corrido de 2019 otras 212 han desaparecido, cambiando su negocio por la producción de carne o vegetales.
Es el caso de Denise y Tom Murray, que el pasado mes debido a la caída de los precios de la leche y a las deudas, vendieron su última vaca lechera, e incluso tomaban fotos mientras el animal era subido al camión.
Este beneficio hace parte de un programa de ayuda a los granjeros de la administración Trump para mitigar los efectos de los aranceles impuestos por México, Canadá, Europa y China en lácteos de Estados Unidos, como retaliación por las tarifas que impuso el gobierno norteamericano a aluminio y acero importados.
A esto se suma la caída en el precio de la leche durante los últimos 5 años, al pasar de USD 26 por 100 libras en 2014 a menos de USD 16,8, atribuido al declive en el consumo y a procesos de producción más eficientes.
El artículo también se refiere a las decisiones del anterior gobernador de Wisconsin (del Partido Republicano, así como Trump), que impulsó un programa para elevar la producción de leche, que si bien logró la meta ocasionó una sobreoferta que lesionó el negocio.
Frente a esta crisis, los ganaderos están a la espera de que el cambio a una producción de carne genere más rentabilidad, pues como lo dijo la señora Murray: “Uno ama la tierra, ama ver las cosas crecer. Cuando es algo que naces haciendo, es muy difícil decir que no lo vas a hacer nunca más”.