Ahora, esta región muestra signos de una disminución estructural en la producción de leche como consecuencia de llevar un largo período con poca rentabilidad, limitaciones ambientales, limitaciones laborales (tanto en lo que se refiere a las dificultades para encontrar un reemplazo, como al coste fiscal para heredar las explotaciones y la falta de disponibilidad de mano de obra), condiciones meteorológicas extremas e incertidumbre sobre cambios de políticas inminentes.
Asimismo, esta reducción de la producción podría acelerarse como consecuencia de la proximidad de la aplicación de la normativa sobre la calidad de las aguas y los objetivos de reducción de nitratos, según estima un informe publicado por Rabobank.