En un momento donde los productos lácteos diferenciados ganan terreno en el mercado global, la leche de razas caprinas autóctonas se posiciona como materia prima estratégica para la elaboración de quesos de cabra con carácter propio, con rasgos organolépticos y culturales distintivos que pueden fortalecer su competitividad en nichos gourmet y mercados especializados.
La leche procedente de razas locales, originadas en condiciones específicas de clima y manejo tradicional, aporta características únicas en textura, aroma y sabor. Esto permite que los quesos elaborados con esta leche se identifiquen con un perfil sensorial propio, lo que no solo enriquece la oferta de productos caprinos sino que agrega valor en mercados donde la autenticidad y el origen son factores de compra para consumidores exigentes.
Estudios técnicos demuestran que la composición química de la leche de cabra, especialmente cuando proviene de razas autóctonas, influye de manera significativa en el rendimiento quesero y en las características finales del producto. La presencia de ácidos grasos, compuestos aromáticos y proporciones particulares de sólidos solubles contribuye a específicas cualidades sensoriales y nutricionales de los quesos.
Además, la elaboración de queso con leche de razas locales puede favorecer la valoración de la producción regional y promover prácticas sostenibles de cría y manejo de ganado caprino, ya que estas razas suelen estar adaptadas a condiciones ambientales y sistemas de pastoreo locales.
Especialistas en producción caprina destacan que este enfoque, que une genética, tradición y tecnicidad en la transformación láctea, ofrece un camino para diferenciar productos tradicionales dentro de la industria lechera y mejorar su presencia en mercados de nicho, como la alta gastronomía y el comercio internacional de quesos artesanales.






