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9 Ene 2026
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9 Ene 2026
Tradicional en Asia Central y Europa del Este, la leche de yegua reaparece como aliada nutricional por su aporte de probióticos, vitaminas y compuestos inmunológicos, especialmente valorados en mujeres adultas.
Leche de yegua el probiótico natural que gana interés después de los

En un contexto donde la alimentación se concibe cada vez más como una herramienta para envejecer con mejor salud, algunos alimentos tradicionales están siendo revalorizados por la ciencia nutricional. Uno de ellos es la leche de yegua, un producto consumido desde hace siglos en regiones de Asia Central y Europa del Este que hoy despierta un renovado interés por su perfil probiótico y funcional.

Lejos de ser una moda reciente, la leche de yegua forma parte histórica de la dieta en países como Mongolia, Kazajistán y algunas zonas de Rusia, donde suele consumirse fermentada. En la actualidad, su regreso se explica por estudios que destacan su alto contenido de microorganismos beneficiosos, en algunos casos superior al de alimentos más populares como el yogur o el kéfir.

Especialistas en nutrición y envejecimiento activo señalan que este alimento puede resultar particularmente interesante para mujeres a partir de los 50 años, una etapa en la que suelen producirse cambios digestivos, hormonales e inmunológicos. El cuidado de la microbiota intestinal cobra entonces un rol central, dado su vínculo con la inmunidad, el metabolismo y el bienestar general.

Un perfil nutricional diferencial

La leche de yegua se caracteriza por ser más ligera y de fácil digestión que la leche de vaca, con menor contenido de grasa saturada. Además, aporta ácidos grasos esenciales Omega-3 y Omega-6, asociados a la salud cardiovascular y a la reducción de procesos inflamatorios.

En cuanto a micronutrientes, contiene vitaminas A, B, C, D, E y K, además de minerales como calcio, magnesio, fósforo y hierro. La vitamina D resulta especialmente relevante en mujeres posmenopáusicas, por su papel en la absorción de calcio y el mantenimiento de la salud ósea.

Otro aspecto destacado es la presencia de lactoferrina y lisozima, compuestos con propiedades antibacterianas y antivirales que contribuyen al fortalecimiento del sistema inmunitario. Estas características explican el creciente interés de la industria alimentaria y de la investigación científica en su potencial aplicación funcional.

De la tradición a los nuevos formatos

Hoy, la leche de yegua ya no se consume únicamente en forma tradicional. Se comercializa en presentaciones líquidas, en polvo, cápsulas o integrada en bebidas funcionales y productos fermentados, lo que facilitó su incorporación en dietas modernas fuera de sus regiones de origen.

La industria también explora su combinación con fibras prebióticas para potenciar su efecto sobre la flora intestinal. No obstante, los especialistas subrayan que no se trata de un alimento “milagro”, sino de una opción más dentro de una dieta variada y equilibrada.

Antes de incorporarla de manera habitual, se recomienda consultar con un profesional de la salud, especialmente en personas con patologías previas o tratamientos médicos en curso.

En síntesis, la leche de yegua emerge como un ejemplo de cómo la ciencia vuelve a poner en valor alimentos ancestrales, que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y la salud inmunológica en la adultez, particularmente en mujeres mayores de 50 años.

Fuente:
El Español – https://www.elespanol.com/mujer/estilo-vida/20260108/yogur-kefir-mejor-probiotico-natural-mujeres-partir-reforzar-sistema-inmunitario/1003744082738_0.html

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