La falta de eficiencia en las unidades productivas y la rigidez de los precios regulados están dejando al país rezagado frente a los estándares globales.
La industria láctea de Colombia enfrenta una de sus crisis de identidad más profundas. Según un reciente análisis editorial, el sector ya no requiere de ajustes marginales, sino de un “revolcón” integral que abarque desde la base de la producción primaria hasta la comercialización final. El diagnóstico es claro: el modelo actual es costoso, ineficiente y vulnerable ante las importaciones.
Los pilares del estancamiento
El análisis identifica tres factores críticos que frenan el desarrollo de la cadena de valor:
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Baja Productividad por Unidad: Mientras que los grandes exportadores globales han optimizado la remisión por animal, muchas unidades productivas colombianas operan con niveles de eficiencia que no permiten licuar los altos costos de los insumos.
Precios Regulados Desfasados: La política de precios mínimos, aunque busca proteger al productor, a menudo genera distorsiones que impiden a la industria procesadora competir en escenarios de sobreoferta o alinearse con los valores internacionales.
Falta de Infraestructura de Transformación: La limitada capacidad para convertir leche fluida en productos de larga vida o ingredientes industriales (como sueros o leche en polvo) condena al sector a depender exclusivamente del consumo de leche líquida.
Hacia un modelo de competitividad real
Para que la lechería colombiana sobreviva a los tratados de libre comercio y a la volatilidad del mercado, el editorial propone:
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Tecnificación de los establecimientos: Incentivar la inversión en genética, manejo de suelos y nutrición para bajar el costo por litro producido.
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Fomento al Asociacionismo: Fortalecer a las pequeñas unidades de producción para que puedan acceder a economías de escala y mejorar su poder de negociación frente a las grandes plantas industriales.
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Diversificación del Portafolio: Dejar de ver la leche solo como un producto de primera necesidad y empezar a tratarla como una materia prima para la industria de valor agregado y exportación.
El costo de no actuar
La advertencia es contundente: si no se realiza esta transformación de fondo, Colombia corre el riesgo de pasar de ser un país con vocación lechera a un importador neto. La salida de grandes jugadores y la crisis de recolección en ciertas zonas son señales de alerta que la política pública y el sector privado no pueden seguir ignorando.
Fuente: La República







