La concreción del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) no traerá soluciones inmediatas para la lechería regional, según las recientes declaraciones de Valeria Csukasi, Directora General para Asuntos de Integración y Mercosur de Uruguay. La negociadora admitió que el sector lácteo es uno de los más sensibles y protegidos en el bloque europeo, lo que ha derivado en cronogramas de desgravación arancelaria y cuotas de acceso sumamente graduales. Se estima que los resultados tangibles en términos de volumen de exportación y mejora de márgenes para los productores locales podrían tardar hasta una década en materializarse plenamente.
Este horizonte temporal obliga a la industria uruguaya y regional a no depender exclusivamente del mercado europeo para su crecimiento inmediato en 2026. Aunque el acuerdo abre una ventana de oportunidad para productos de alto valor agregado y quesos madurados, la competencia con los subsidios agrícolas de la UE sigue siendo un desafío estructural. Para las empresas del sector, la clave residirá en utilizar este periodo de transición para mejorar los estándares de sostenibilidad y trazabilidad, requisitos indispensables para capturar las cuotas preferenciales que se irán liberando año tras año.
En el análisis geográfico de la integración, el impacto se sentirá de manera dispar en las cuencas lecheras del Cono Sur. Mientras que Uruguay apuesta a su eficiencia exportadora para posicionar productos premium en nichos europeos específicos, otros socios del Mercosur aún deben resolver asimetrías internas de costos. La estabilidad de este acuerdo a largo plazo depende de que la industria láctea regional logre una armonización normativa con Bruselas, especialmente en lo que respecta a indicaciones geográficas y normas sanitarias, factores que a menudo funcionan como barreras no arancelarias efectivas para el acceso al mercado comunitario.
Hacia el futuro, el desafío para el resto de la década será mantener la competitividad frente a otros bloques que también negocian con la UE, como Oceanía. Csukasi enfatizó que el acuerdo es una “herramienta de largo aliento” y no un remedio instantáneo para la volatilidad de precios actual. El sector lácteo del Mercosur debe ver estos 10 años como un plazo para la modernización tecnológica y la consolidación de una marca regional fuerte que pueda competir por calidad y no solo por precio en las góndolas más exigentes del mundo.
FUENTE: Ámbito Financiero





