A pesar del avance en las negociaciones, analistas y representantes gremiales coinciden en que la apertura comercial con Europa representa una amenaza estructural para la lechería del Cono Sur debido a las asimetrías en subsidios y normativas.
Mientras los gobiernos de España y el bloque regional aceleran los contactos para sellar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), las alarmas se encendieron en las cuencas lecheras de Uruguay y Argentina. Contrario a lo que sucede con la carne o los granos, la industria láctea enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad frente a los excedentes europeos.
Asimetrías competitivas y subsidios
El principal argumento de los expertos para sostener que el sector no será beneficiado radica en las profundas diferencias de apoyo estatal. La Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea otorga subsidios directos e indirectos que permiten a sus productores sostenerse incluso con precios de mercado bajos, una herramienta que no existe para el productor del Mercosur.
Los puntos críticos del acuerdo para la lechería regional son:
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Ingreso de quesos europeos: La llegada de productos con alto valor agregado y precios competitivos podría desplazar a la industria local en los segmentos premium.
Indicaciones Geográficas (IG): La protección de nombres como “Parmesano” o “Roquefort” obligará a las empresas locales a costosos procesos de cambio de marca y pérdida de reconocimiento ante el consumidor.
Exigencias ambientales: Las cláusulas de sostenibilidad de la UE podrían funcionar como barreras paraarancelarias, dificultando el acceso de la leche en polvo regional al mercado europeo.
El riesgo de la “primarización”
Para el sector industrial uruguayo, el temor es que el acuerdo consolide un esquema donde la región exporte materias primas de bajo valor e importe productos terminados de alta sofisticación desde Europa. “Si no hay un tratamiento especial para los lácteos, el balance comercial del sector podría volverse deficitario en el mediano plazo”, advierten desde el ámbito gremial.
¿Qué se negocia en la letra chica?
Los equipos técnicos del Mercosur buscan todavía establecer cuotas de protección y plazos de desgravación arancelaria lo suficientemente largos (de hasta 10 o 15 años) para permitir que la industria local se modernice y pueda competir en igualdad de condiciones. Sin embargo, la presión por cerrar el acuerdo en mayo de 2026 reduce el margen de maniobra para estas salvaguardas.
Fuente: Todo el Campo






