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4 Abr 2025
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4 Abr 2025
Un abogado británico descubrió los explosivos enterrados en el patio de su casa; estaban allí desde la Segunda Guerra Mundial.

Un hombre creyó haber descubierto botellas de leche enterradas en su jardín, pero la sorpresa fue enorme cuando descubrió que, en realidad, se trataba de granadas activas que estaban allí desde la Segunda Guerra Mundial.

Según relata el Daily Mail, el abogado James Osborne encontró dos cajas que contenían 48 explosivos en una esquina del jardín de su mansión ubicada en Bramdean, dentro del Parque Nacional South Downs, en el Reino Unido. A pocos metros de allí, el vecino hacía fogatas con su familia. “Podría haber sido un desastre”, dijo.

El descubrimiento ocurrió de casualidad. Osborne contrató a una empresa de jardinería para nivelar un sector de su propiedad de casi tres hectáreas. Se cree que las bombas fueron distribuidas a la Guardia Nacional para defenderse de una posible invasión nazi. Se estima que se fabricaron alrededor de seis millones, pero la mayoría no se utilizó y quedó enterrada.

Frente al descubrimiento, cuando las botellas comenzaron a humear, Osborne enseguida se puso en contacto con la policía, que envió los servicios de emergencia, incluidos los equipos de desactivación de bombas. Se organizó una explosión controlada para evitar peligros: las granadas fueron colocadas en un contenedor con arena y se detonaron detrás de una pared de agua creada por los bomberos para contener las llamas.

De acuerdo con el periódico británico, los militares encargados del operativo se sorprendieron con la fuerza de la detonación que provocó una enorme columna de humo y fuego disparado al aire. A pesar de la situación aterradora, Osborne dijo: “Estábamos esperando con anticipación para ver qué tan grande iba a ser la explosión. Fue increíble, muy emocionante para los niños”.

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