Un estudio elaborado por la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe (Meprolsafe) y la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe) reveló que la cadena lechera argentina enfrenta una presión impositiva severa, con al menos 37 tributos que gravan diferentes fases de la actividad y recursos financieros de las empresas del sector. La conclusión —descrita como “abrumadora”— pone en evidencia cómo la estructura tributaria actual afecta los márgenes de rentabilidad y la sostenibilidad económica de los productores.
El informe, difundido por organizaciones gremiales, subraya que la carga fiscal puede llegar a representar hasta el 42 % de las ventas anuales de una empresa lechera, considerando impuestos nacionales, provinciales y municipales que se aplican sobre ingresos, operaciones financieras, combustibles y otros insumos productivos. Esta realidad se combina con una informalidad estimada en más del 40 % en ventas y compras, según testimonios recabados por las entidades.
Entre los tributos nacionales se mencionan el Impuesto a las Ganancias, el IVA con alícuotas generales del 21 %, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y los gravámenes internos sobre combustibles y tecnología, que acumulan pagos incluso cuando no existen beneficios claros vinculados a los servicios que se brindan a las empresas productoras.
En los niveles subnacionales, los impuestos provinciales como Ingresos Brutos, Sellos e Inmobiliario Rural representan otra porción significativa de la carga, y muchas tasas municipales aplicadas por servicios que no siempre se ejecutan se suman al peso fiscal sin correlato directo en mejoras de infraestructura o logística.
Las organizaciones rurales destacaron que este entramado tributario erosiona la rentabilidad del sector a pesar de indicadores productivos positivos —como el aumento de producción observado en 2025— e instaron a promover reformas que simplifiquen el sistema fiscal, eliminen cargas redundantes y favorezcan la inversión y formalización de la actividad.
Para la industria láctea, la elevada presión fiscal se traduce en márgenes más estrechos, menor capacidad de inversión en tecnología y eficiencia productiva, y desafíos para sostener la competitividad frente a mercados externos. En este contexto, los reclamos apuntan a encontrar un equilibrio fiscal que no penalice la producción de leche ni desincentive la actividad económica en una cadena que abastece tanto al consumo interno como a potenciales mercados de exportación.
Fuente: Diario El Tiempo – Lechería: “El número de impuestos y de renta perdida es abrumador”
https://www.diarioeltiempo.com.ar/nota–lecheria-el-numero-de-impuestos—y-de-renta-perdida-es-abrumador-208363






