A más largo plazo, la perspectiva depende del comportamiento del consumidor y de las condiciones de mercado normalizadas, ambas muy impredecibles, apuntó el informe.
Ya antes del conflicto entre Rusia y Ucrania, los precios mundiales de los lácteos se disparaban por la escasez de suministro. Las principales regiones exportadoras están lidiando con malas condiciones del tiempo o márgenes erosionados, lo que se traduce en un déficit interanual en la producción que fue mucho peor de lo previsto en el segundo semestre de 2021.
Como es poco probable que los déficits desaparezcan a corto plazo, Rabobank espera una caída continua en la producción de leche en el primer semestre de 2022 en las siete principales regiones exportadoras respecto al año pasado, con una leve recuperación esperada a partir del segundo semestre de 2022 y el primer semestre de 2023.
Los precios de leche recibidos por los productores han acompañado el camino de suba registrado por las materias primas en todo el mundo. Aún así, los crecientes costos de los insumos, la falta de mano de obra, el clima desfavorable y la calidad y los precios variables de los alimentos continúan limitando la respuesta productiva, dijo Rabobank.
El aumento de los precios del petróleo ha respaldado los precios de la leche en polvo entera en el pasado, y el elevado riesgo de seguridad alimentaria podría dar lugar a una actividad de compra estratégica. El escenario se completa con una presión inflacionaria que se sigue extendiendo por todo el mundo, con una perspectiva preocupante.