En un informe de los resultados en 2019, GCMA admitió la existencia de un déficit abrumador en la producción de granos y oleaginosas, pues en total se cosecharon 41,3 millones de toneladas frente a un consumo nacional de 73,9 millones de toneladas.
En productos pecuarios que incluyen carne y leche, el déficit fue de cinco millones de toneladas al producir solamente 23,2 millones de toneladas contra un consumo de 28,2 millones.
México alcanzó un superávit de 133,4 por ciento en frutas y hortalizas porque la producción fue de 41,6 millones de toneladas frente a un consumo nacional de 31, millones.
La producción agroindustrial, incluida el azúcar, fue de 56,6 millones de toneladas, un 37,1 por encima de las necesidades del consumo nacional.
México produce el doble de tomate y aguacate que requiere, pero sólo 20 por ciento de arroz y 60 por ciento de cerdo y cubre solo 80 por ciento de la demanda nacional de pollo y leche y 25 por ciento del trigo panificable.
En el caso del maíz, vital en la mesa mexicana, la consultoría precisa que la producción del blanco, destinado al empleo humano, rebasa en un 25 por ciento el consumo nacional, pero en el amarillo, utilizado por el sector pecuario, sólo produce un 15 por ciento, así que el saldo general entre ambos es deficitario.