En las Jornadas Lecheras Nacionales realizadas en el Amerian Park Hotel de Villa María, el ingeniero Hugo Quattrochi, consultor e investigador asociado al IFCN Dairy propuso un ejercicio interesante, quizás propio de un momento donde el sector lechero se propone ser un jugador, aunque de pequeño porte, de la oferta de leche y quesos en el mercado mundial. La pregunta que sobrevuela es ¿cómo hacen y qué condiciones tienen los productores que exportan?
En su exposición el experto hizo un repaso de esta rara avis que es el emprendedor argentino, y para ello trazó los siguientes puntos:
Se mueve en la inestabilidad
Una primera aproximación nos lleva a situarnos como un país influido por la volatilidad en las condiciones con las que se produce. Un ejemplo de ello reside en la estrategia alimentaria que se asume, en nuestro caso sustentado en concentrados baratos pero de alta volatilidad.
Estos movimientos se capean en otros lugares del mundo con contratos a futuro, más integraión vertical y una mayor asistencia de políticas públicas.
Las empresas lecheras planean su desarrollo a partir de la inversión de recursos propios, conseguidos en esta u otra actividad, más aún en estos momentos de especulación financiera y tasas impagables. Para ilustrar el caso, Quattrochi realizó una comparación con otros tamberos del mundo para decir:
-Los tamberos americanos deben el 25/30% de sus activos
-Sus colegas australianos componen su patrimonio con un 35% de fondeo externo
-Sus vecinos neocelandeses tienen el 50% de su capital prestado por el que pagan tasas de interés muy estables.
Produce en la abundancia
Al tambero local le parece muy normal producir en las condiciones que encuentra en nuestro país. Le parece que todos cuentan con el privilegio de hacer leche en campos fértiles, con acceso casi ilimitado al agua, buen clima y con capacidad de mantener pastoreando rodeos durante todo el año. Esto no es así ni cerca en otros países.
Contrapone equipos de trabajo vs. tecnología
En Argentina, muchos tamberos creen que armar un equipo de trabajo eficiente es casi imposible. En otros países, en regiones donde aún se mantienen muchas granjas familiares, les es difícil encontrar personal para trabajo en el tambo, y en muchos casos se recurre a contratar inmigrantes desde países vecinos. En nuestro país, en muchos casos, parece saldarse el problema incorporando tecnología, que por su automatización una gran cantidad de tareas se resuelve con un solo operario que controla 100 bajadas y ordeña un turno en tres horas.
Debe asumir los debates que vienen
Respecto a esto, Hugo Quattrochi se refirió a tres aspectos centrales:
a) Consumidores
Es una voz que tiene mucha ascendencia en otros países, sus posiciones tienen alta recepción en la prensa y se han situado como una fuente de presión de mucha influencia. Para muchos de estos grupos las vacas deben pastorear, y sus crías deben mantenerse un buen tiempo a la par de sus madres. Están muy atentos a la composición de los alimentos y a los procesos productivos. El combate a la presencia de químicos en las manufacturas es objeto de controles muy severos.
b) Regulaciones ambientales
La ganadería genera un gran impacto ambiental y eso está siendo muy observado en otros lares. En algunos países de Europa hacen falta permisos especiales para incorporar una vaca más a los planteles y los efluentes no pueden esparcirse como se hace aquí, sino que debe ser inyectado en el suelo.
c) Bienestar animal
Es, desde hace un buen tiempo un tópico de alta sensibilidad entre los consumidores y ha despertado críticas que se deben prevenir y atender. Los confinamientos, los espacios asignados a cada animal, los antibióticos, el porte de las vacas, el transporte y los modos de sacrificio en el proceso de faena son algunos de las referencias que movilizan preocupaciones.
A desaprender y reaprender
El expositor incluyó entre las estrategias innovadoras a modificar criterios de gestión del cambio y la principal reside en desaprender algunas cosas que realizamos cotidianamente y adoptar otras de nuevo cuño. Instó a mirar la experiencia neocelandeza donde relevaron el hacer por el hacer hacer. Se trata de un pasaje de los modos artesanales a empresariales de conducción, con lo que se está produciendo un pasaje del clásico delegar tareas al actual delegar poder. “Estamos en presencia de un novedoso paradigma de conducción empresaria: es más importante saber hacia dónde se va que analizar desde dónde se viene”, razonó el especialista.
Al final, Hugo Quattrochi proyectó algunas proposiciones del filósofo árabeamericano Nassim Taleb, quien en Antifrágil ofrece una solución definitiva: cómo obtener beneficios del desorden y el caos mientras se lo protege de las fragilidades y los eventos adversos. Por lo que él llama el “antifrágil” es un paso más allá del robusto, ya que se beneficia de la adversidad, la incertidumbre y los factores estresantes, al igual que los huesos humanos se fortalecen cuando se los somete al estrés y la tensión.
Taleb tiene incertidumbre sobre su cabeza y propone que las cosas se construyan de manera antifrágil, proporcionando un modelo de cómo comportarse y de prosperar en un mundo que no entendemos y que es demasiado incierto para que incluso tratemos de entenderlo. El que no sea antifrágil perecerá, previene Taleb.