La modernización de la cadena láctea argentina suma un nuevo punto de conflicto y debate: la implementación obligatoria de caudalímetros en los camiones recolectores. Este reclamo, que viene ganando fuerza en las cuencas centrales, apunta a garantizar la transparencia en el volumen de leche entregado y asegurar la trazabilidad total del producto.
Medición exacta: El fin de las discrepancias
Actualmente, persisten métodos de medición que los productores consideran obsoletos o sujetos a errores humanos y técnicos que terminan afectando la liquidación final. La exigencia del uso de caudalímetros digitales permitiría:
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Precisión técnica: Eliminar las diferencias entre lo que el productor entrega en el tambo y lo que la industria recibe en planta.
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Trazabilidad digital: Generar un registro automático y auditable de cada retiro, integrando los datos directamente a los sistemas de facturación.
Un reclamo de transparencia
Según los referentes del sector, la trazabilidad no es solo una cuestión de calidad higiénico-sanitaria, sino también de justicia comercial. “El productor necesita tener la certeza de que cada litro que sale de su tanque sea contabilizado con precisión quirúrgica”, señalan desde las entidades gremiales.
La implementación de esta tecnología también facilitaría el cumplimiento de normativas nacionales e internacionales, elevando el estándar de la industria argentina frente a las exigencias de los mercados de exportación.
Desafíos para la industria y el transporte
El paso a este sistema implica una inversión en el equipamiento de las unidades de transporte. El debate ahora se centra en quién debe absorber ese costo: si las empresas lácteas, los transportistas o si debe existir un esquema de incentivos oficiales para acelerar la reconversión tecnológica del parque de camiones cisterna.
Fuente: Aire Agro






