La contracción en la demanda de productos con valor agregado, como quesos y yogures, genera excedentes de stock y tensión en los pagos a los establecimientos especializados. Las pequeñas y medianas unidades de procesamiento enfrentan el desafío de reconvertirse o resistir ante un mercado doméstico deprimido.
El motor de las economías regionales de Córdoba y Santa Fe está operando a media marcha. Las pymes lácteas —que procesan una parte sustancial del recibo diario de la cuenca— reportan una baja histórica en sus ventas internas. A diferencia de las grandes plantas industriales, estas empresas dependen casi exclusivamente del consumo de proximidad, lo que las deja vulnerables ante la erosión de los salarios reales.
El impacto en la cadena de valor
La reducción del consumo no es solo un problema de góndola; se traslada rápidamente hacia atrás en la cadena productiva:
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Acumulación de Stocks: Ante la menor salida de quesos (especialmente los de pasta blanda y semidura), las unidades de procesamiento se ven obligadas a inmovilizar capital en cámaras de frío, aumentando sus costos financieros.
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Tensión en el Precio a Productor: La falta de liquidez en las pymes dificulta el mantenimiento de los precios pagados a los establecimientos especializados, generando incertidumbre en los tambos que necesitan cubrir el alza de insumos dolarizados.
Cambio en el Mix de Productos: El consumidor está migrando de productos premium (quesos especiales, postres) hacia productos básicos o segundas marcas, lo que reduce el margen de rentabilidad promedio de las plantas industriales.
Desafíos para las unidades de procesamiento pequeñas
Para una pyme láctea de la zona de Villa María o Pozo del Molle, la crisis actual presenta retos operativos específicos:
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Falta de Escala Exportadora: Muchas de estas unidades de procesamiento no cuentan con habilitaciones internacionales ni el volumen necesario para volcar sus excedentes al mercado externo, quedando atrapadas en la dinámica del mercado interno.
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Acceso al Crédito: Con tasas de interés elevadas y ventas a la baja, financiar el capital de trabajo para seguir recolectando la leche de los establecimientos especializados se vuelve una tarea de alto riesgo.
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Costos Fijos Elevados: Los incrementos en las tarifas de energía y logística golpean con mayor fuerza a las plantas industriales que no pueden diluir estos costos en grandes volúmenes de producción.
Perspectiva sectorial
El sector pyme reclama medidas de fomento que permitan aliviar la presión impositiva y facilitar la exportación conjunta (pools de exportación) para descomprimir el mercado interno. Para los establecimientos especializados que remiten a estas plantas, la salud financiera de la pyme es su propia garantía de cobro. Sin una recuperación del consumo o herramientas de financiamiento puente, el entramado productivo regional corre el riesgo de una concentración forzada, donde solo las unidades productivas con mayor espalda financiera logren permanecer operativas.
Fuente: El Diario Rural






