ESPMEXENGBRAIND

5 Abr 2025
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5 Abr 2025
No todo lo que brilla es oro, y en el caso de la leche en México esta frase aplica demasiado bien, ya que la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) avisó al público que se han dado casos de “leche falsa” y otros productos lácteos que de lácteos sólo tienen el nombre.

Aquí te daremos todos los detalles.

¿Qué es eso de la “leche falsa”?

Posiblemente al escuchar el término “leche falsa” pienses directamente en leches vegetales, hechas a base de granos o alimentos naturales que se alejan de los productos animales, como el coco, la soya, la almendra, entre otros.

Y en los que se expondrán en la edición de junio de La Revista del Consumidor, editada por la PROFECO, algo de ello sí tiene que ver, ya que en un análisis que el organismo hizo a diversas marcas se encontró que muchas de ellas venden “leche falsa” hecha a base de productos vegetales y no enteramente de vaca, como dicen ser.

Pero vamos por partes: la PROFECO realizó un estudio a 20 productos, de los cuales 17 fueron leches y 3 fueron otro tipo de lácteos, y lo que encontró es que varias de las marcas que ofertan estos productos a bajo costo le mienten a los consumidores porque no ofrecen lo que sus empaques indican.

Por ejemplo, la ofertada por el Gobierno a través de la compañía Liconsa cuenta con menos proteínas que la leche estándar, como la de la marca Lala, cuyo valor en el mercado oscila entre los $19 y $25 pesos por litro, dependiendo de la versión.

Otras irregularidades de la leche en México

Por otro lado, firmas como Los 19 Hermanos ofertan un producto que dice ser leche pero que en realidad es una combinación de leche con grasa vegetal, por lo que sería más bien un híbrido, algo que no se indica en sus empaques.

Y no es que toda la leche vendida por Lala sea completamente buena, ya que su versión Lala 100 Fresca no cumple con una Norma Oficial Mexicana destinada para la leche fresca, baja en grasas y de densidades mínimas, siendo que así es como se vende hoy día.

Ricardo Sheffield Padilla, actual cabeza de la PROFECO, fue quien reveló brevemente parte de esta información a un medio de difusión nacional, y añadió que en los estudios que el instituto realizó a las marcas citadas se revisó minuciosamente datos como su contenido de proteína, grasa, tipo de grasa, lactosa, y densidad.

De igual forma, se estudiaron otros elementos como los sólidos no grasos, el aporte calórico y el contenido neto para compararlo con la información comercial que han dado a los consumidores, y el cumplimiento de la normatividad.

Y la conclusión a la que Sheffield Padilla llegó fue que entre menos se pague por un litro de leche, menos proteínas se van a obtener en lo que se bebe, por lo que uno debe hacer una relación de costo-beneficio para ver qué pesa más de manera personal: si la calidad o el costo.

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