La idea de incursionar en este rubro surgió en 2002 cuando, además de sus trabajos regulares, tomaron la concesión de un restaurante en Lunlunta que incluía un tambo de cabras y una quesería.
Roberto, especialmente interesado en la elaboración de quesos, aprendió de quienes los fabricaban y, con el tiempo, él y el dueño del tambo se asociaron para producir y comercializar quesos. El negocio evolucionó con el tiempo, y hoy en día poseen su propia locación, animales y quesería.
Roberto, inicialmente arquitecto, se dedicó a ambas actividades por un tiempo, pero finalmente se volcó completamente a la fabricación de quesos debido a su creciente demanda.
Paula, por su parte, trabajó en el sector de Turismo y Hotelería hasta que finalmente terminó uniéndose al proyecto a tiempo completo.
“Cabrandi se destaca por su pasión, compromiso con la calidad y la transformación de esta actividad en un estilo de vida. Sus quesos de cabra semiduros y untables son productos de una calidad extrema, por eso los elegimos”, cuenta Diego Tapia, chef ejecutivo del restaurante Centauro.
Y agrega: “Ofrecer productos exclusivos y de alta calidad no solo ayuda a la economía y comunidad local, sino que es un elemento distintivo que atrae a los comensales que buscan experiencias únicas”.