El emblemático Queso Pera de Belén, uno de los tesoros gastronómicos del departamento de Boyacá, ha iniciado formalmente el camino hacia una certificación que protegerá su origen y estándares de calidad. Esta iniciativa busca otorgar un sello de distinción que garantice a los consumidores que el producto ha sido elaborado bajo las técnicas tradicionales y con leche de la región. El proceso de certificación no solo actúa como un escudo contra las imitaciones, sino que se convierte en una herramienta de competitividad para los pequeños y medianos productores, permitiéndoles acceder a mercados premium y fortalecer la economía rural de municipios como Belén, Cerinza y sus alrededores.
La protección de este queso de pasta hilada, conocido por su textura elástica y su sabor suave pero característico, es fundamental para preservar el saber hacer de las familias ganaderas boyacenses. Al obtener una certificación oficial, como la Denominación de Origen o una Marca Colectiva, el sector lácteo local asegura que los beneficios de la reputación del producto retornen directamente a quienes mantienen viva la tradición. Además, este reconocimiento obliga a estandarizar los procesos de inocuidad y producción, elevando el nivel técnico de las plantas transformadoras y garantizando un producto superior en cada una de sus presentaciones.
El avance hacia esta certificación cuenta con el respaldo de organizaciones gremiales y autoridades locales, quienes ven en el Queso Pera de Belén un motor de desarrollo territorial. En un mercado global donde el consumidor valora cada vez más la trazabilidad y la historia detrás de los alimentos, este sello permitirá que el producto trascienda las fronteras regionales. Con esta estrategia, la lechería de Boyacá no solo vende un alimento, sino que exporta identidad y cultura, asegurando que la calidad que ha cautivado a los colombianos durante décadas sea reconocida y protegida legalmente.
Fuente: CONtexto Ganadero






