El Queso pone de relieve la importancia económica de este derivado para la cadena láctea argentina. La versatilidad del producto en la gastronomía local ha generado una estructura de demanda específica que obliga a las unidades de procesamiento a optimizar sus líneas de producción para abastecer el consumo masivo, especialmente en los centros urbanos.
El podio de los preferidos: Perfil técnico
La preferencia del consumidor argentino se divide en tres categorías principales que marcan el ritmo de las plantas industriales:
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Quesos de Pasta Blanda (Cremoso, Cuartirolo, Port Salut): Son los líderes indiscutidos. Su alta humedad y corto periodo de maduración permiten a las unidades de procesamiento una rotación de stock veloz. Son fundamentales para la elaboración de platos tradicionales y productos de consumo cotidiano.
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Quesos de Pasta Semidura (Tybo, Danbo, Gouda): Muy valorados en el segmento de feteados para sándwiches y copetín. Estos requieren un control de temperatura y humedad más riguroso en las cámaras de maduración de los establecimientos especializados.
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Quesos de Pasta Dura (Reggianito, Sardo, Provolone): Aunque su volumen de venta es menor, son esenciales por su valor agregado. Su largo proceso de maduración exige a las plantas industriales una mayor inmovilización de capital, pero ofrecen márgenes de rentabilidad superiores.
Desafíos para la industria nacional
Para mantener este nivel de consumo, las unidades productivas enfrentan retos estructurales:
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Estandarización de la Materia Prima: La elaboración de quesos de alta calidad depende de la estabilidad de la leche proveniente de los establecimientos especializados. Los niveles de proteína y grasa son críticos para el rendimiento quesero (litros de leche necesarios por kilo de queso).
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Innovación en Packaging: Las unidades de procesamiento están invirtiendo en tecnologías de envasado al vacío y atmósfera controlada para extender la vida útil de los quesos blandos y facilitar su logística de distribución.
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Exportación de Especialidades: Existe una tendencia creciente en las plantas industriales pymes de la zona de Villa María y el centro de Santa Fe hacia la elaboración de quesos de autor para nichos gourmet y mercados externos.
El queso como motor de la bioeconomía
El sector quesero no solo es un pilar nutricional, sino un dinamizador de las economías regionales. Cada kilo de queso producido representa una transformación de valor de la leche cruda, generando empleo calificado en las unidades de procesamiento y fomentando el desarrollo tecnológico en el equipamiento de frío y fermentos. En este Día Mundial del Queso, la industria argentina reafirma su capacidad para combinar la tradición artesanal con la eficiencia de los procesos industriales modernos.
Fuente: Diario El Norte






