El consumo diario de queso puede aportar beneficios nutricionales importantes, como proteínas y calcio, pero su ingesta debe ser moderada y se deben elegir las variedades adecuadas para evitar riesgos asociados con el sodio y las grasas.
El queso, un alimento básico en muchas dietas, ofrece una serie de beneficios nutricionales, pero también conlleva ciertos riesgos si no se consume con moderación. Un artículo reciente de Infobae analiza en detalle ambos lados de esta ecuación.
Beneficios nutricionales del queso
- Fuente de proteínas y calcio: El queso es una excelente fuente de proteínas completas, que contienen todos los aminoácidos esenciales. Además, es una de las mejores fuentes de calcio, mineral fundamental para la salud ósea y la prevención de enfermedades como la osteoporosis.
- Aporte de probióticos: Algunas variedades de quesos curados y no pasteurizados contienen probióticos, que son beneficiosos para la salud intestinal y la microbiota.
Riesgos a considerar
- Alto contenido de sodio: Muchas variedades de queso tienen un elevado contenido de sodio, lo que puede ser un problema para las personas que necesitan controlar su presión arterial.
- Densidad calórica y grasas saturadas: El queso es un alimento calórico y con un alto contenido de grasas saturadas, lo que podría contribuir al aumento de peso si se consume en exceso. Aunque el impacto de las grasas lácteas en la salud cardiovascular sigue siendo un tema de debate científico, se recomienda la moderación.
- Intolerancia a la lactosa: Las personas con intolerancia a la lactosa pueden experimentar problemas digestivos, aunque los quesos curados suelen tener un menor contenido de lactosa.
En conclusión, la clave para un consumo saludable de queso es la moderación, el control de las porciones y la elección de variedades que se ajusten a las necesidades de la dieta de cada persona.
Fuente: Infobae