Lejos de los sabores clásicos, las heladerías artesanales apuestan este verano por propuestas que rompen con lo tradicional. Entre ellas, un gusto poco conocido empieza a ganar protagonismo y se consolida como una de las tendencias de la temporada: el helado de oliva.
Elaborado con aceite de oliva extra virgen, este sabor se destaca por su textura cremosa y su perfil suave, pensado para quienes buscan una experiencia diferente sin resultar invasiva al paladar. Aunque para muchos aún suene extraño, el helado de oliva dejó de ser una rareza y comenzó a ganar espacio en vitrinas gourmet.
Su crecimiento se explica por varias razones. Es percibido como más liviano que los sabores tradicionales, ofrece un perfil asociado a lo saludable y propone una experiencia sensorial distinta, alineada con consumidores que buscan innovación sin excesos.
Además, su versatilidad es uno de sus grandes atractivos. Puede servirse solo o combinarse con frutas, chocolate amargo o frutos secos, lo que amplía las posibilidades de maridaje y lo convierte en una opción atractiva tanto para el público curioso como para los amantes de la gastronomía gourmet.
Con una identidad propia y un fuerte vínculo con ingredientes de calidad, el helado de oliva se posiciona como uno de los secretos mejor guardados del verano y todo indica que llegó para quedarse.
Fuente: TyC Sports






