A partir de una disminución en los precios y menor crecimiento de los volúmenes, las exportaciones en Latinoamérica cayeron el 2,7 % en el primer semestre, tras haber crecido en un 17% en 2022, un dato que cierra el ciclo de recuperación pospandemia, según un nuevo informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En el primer semestre de 2023, las exportaciones de Argentina cayeron 24,5% interanual a partir de la sequía que redujo la producción de los principales cultivos, como trigo, soja y maíz; en cambio, las importaciones crecieron 7,2%.
“Si bien el desempeño de la región fue comparativamente mejor que el promedio mundial, los valores exportados comenzaron a contraerse y no hay señales de reversión de la tendencia en el corto plazo”, explicó durante la presentación Paolo Giordano, economista Principal de INT.
Luego, junto a las consultoras del BID Rosario Campos y Kathia Michalczewsky del BID expresó los puntos más destacados del trabajo y advirtieron que las exportaciones de bienes de la región entraron en una fase de “contracción” debido a la caída de los precios y la pérdida de vigor de los flujos reales, mientras que las ventas de servicios se desaceleraron.
En ese sentido, los analistas destacaron como “excepción” el desempeño del Mercosur con un alza de 14,6%, en el primer semestre, y en particular, a Brasil a partir del comercio de soja para procesamiento y autopartes con la Argentina.
Lo que sigue
En líneas generales, para enfrentar un nuevo escenario con múltiples cambios, los especialistas recomiendan a los países reforzar la competitividad ante las demandas de seguridad alimentaria y cambio climático.
Tras el “agotamiento del rebote pospandemia”, las economías de América latina enfrentan un entorno comercial desafiante sin embargo Argentina -y Brasil- posee una llave para cambiar el rumbo.
Junto con con la sostenibilidad ambiental y la transición energética, la seguridad alimentaria coloca a los alimentos entre los sectores con mayor potencial de expansión comercial.
En ese sentido el informe destaca que la región representa 14% del valor de la producción agropecuaria y pesquera global; su participación en las exportaciones agroalimentarias mundiales suma alrededor de 17%; y es el principal proveedor global de granos, oleaginosas, bananas, café, azúcar, entre otros.

Como conclusión desde el BID destacaron el “gran potencial” del sector agroalimentario, sin embargo, asumieron que para que el comercio continúe siendo un motor del crecimiento de la región y contribuya a la seguridad alimentaria global, es necesario “priorizar la agenda de inserción internacional, considerando tanto los obstáculos comerciales tradicionales como la adaptación a las nuevas demandas ambientales”.
En 2022, Brasil y Argentina explicaron 57% y 20% del superávit comercial de productos agroalimentarios que alcanzó los u$s 210,9 mil millones.
Adempas, “solamente Argentina y Bolivia tienen superávit en la mayoría de los rubros clave para la seguridad alimentaria (cereales, carnes, lácteos, aceites vegeta les y frutas y vegetales)”, señaló el documento.
Pese al potencial del sector, a nivel agregado la Argentina se posicionó primera entre 11 de los 17 países analizados que registraron pérdidas de competitividad.