Las tecnologías de precisión aplicadas en los tambos no solo resultan clave para la detección de celo y enfermedades, sino que también permiten anticiparse al estrés térmico en vacas lecheras. Así lo demuestran investigaciones realizadas por el INTA Rafaela, en conjunto con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral.
El estudio evidenció que el monitoreo continuo de indicadores fisiológicos y conductuales —como rumia, consumo de alimento, actividad y posición corporal— mediante sensores de precisión permite detectar tempranamente los primeros signos de estrés por calor, facilitando la implementación de estrategias preventivas y reduciendo el impacto negativo sobre la producción de leche.
“Cuando el índice de temperatura y humedad supera el valor de 68, e incluso antes en vacas de alta producción, el tiempo de rumia cae de forma significativa”, explicó Pablo Viretto, investigador del INTA Rafaela. La reducción de la rumia, directamente asociada al consumo y al funcionamiento del rumen, es una señal temprana de que el animal está bajo estrés térmico y que su desempeño productivo puede verse comprometido.
La investigación se desarrolló sobre vacas Holstein en el tambo robotizado de la Estación Experimental INTA Rafaela, con seguimiento permanente del tiempo de rumia, la tasa respiratoria, el comportamiento animal y las condiciones ambientales.
Los resultados muestran que, a medida que se intensifica el calor, disminuyen la rumia y el consumo, aumenta la frecuencia respiratoria y se modifican los patrones de comportamiento. En vacas secas y preparto, el estrés se acentúa conforme avanza la gestación, lo que refuerza la necesidad de aplicar medidas de mitigación en todos los rodeos.
Por su parte, Georgina Frossasco, investigadora del INTA Rafaela, señaló que en los períodos críticos “las vacas pasan más tiempo paradas, descansan menos y modifican sus hábitos de alimentación”. Si bien estos cambios pueden observarse a simple vista, el uso de sensores permite detectarlos de forma automatizada y actuar antes de que el impacto productivo se profundice.
Entre las principales recomendaciones de manejo se destacan asegurar el acceso permanente a agua limpia y fresca —ya que vacas de alta producción pueden consumir más de 100 litros diarios—, ajustar los horarios de alimentación concentrando la ración en los momentos más frescos del día, utilizar forrajes de alta digestibilidad y garantizar sombra, ventilación y sistemas de refrescado.
Desde el INTA remarcan que la clave está en la anticipación: actuar cuando los indicadores comienzan a mostrar cambios, antes de que el estrés térmico se manifieste de manera evidente, permite sostener la salud animal y los niveles de producción lechera durante los períodos de altas temperaturas.
Fuente:
INTA Informa – https://intainforma.inta.gob.ar/lecheria-con-tecnologias-de-precision-es-posible-anticiparse-al-estres-termico-en-vacas/






