Al precisar que la pandemia por Covid-19 no impactó en las ventas del sector, sino que lo benefició, ya que, al cocinar en casa, la población consumió más productos derivados de la leche, como la crema y la mantequilla, José Ignacio Cervantes Noriega, médico veterinario y productor de leche del municipio de Tequisquiapan, puntualizó que la sequía es uno de los principales retos para el segundo semestre del año y del 2023.
El productor refirió que, para la alimentación de ganado Holstein de registro, en 2021 lograron producir 80 toneladas de maíz por hectárea; sin embargo, indicó que este año, debido a la escasez de lluvia, la producción no será mayor a 60 toneladas.
“Es un golpe durísimo y lo peor son los costos en el fertilizante. El año pasado, yo, para sacar una hectárea con el fertilizante necesario, se utilizaban 12 mil pesos; este año vamos a estar en 25 mil pesos. Imagínense nada más la diferencia de aumentar un 100 por ciento en el costo de fertilización y bajar nuestro rendimiento casi en un 20 por ciento”, confirmó.
Al ser cuestionado sobre cómo pretenden optimizar el agua, explicó que existen sistemas de riego por goteo o aspersión. Sin embargo, refirió que desde la entrada del actual gobierno federal se redujeron los apoyos para la compra de sistemas de riego, maquinaria, fertilizantes, semillas mejoradas y repoblamientos.
Asimismo señaló que el 75 por ciento de los costos en la producción de leche se dirige a la alimentación de los ejemplares y, en este sentido, reconoció que la sequía que se ha registrado en Argentina y Brasil ocasionó que dejaran de ser proveedores alternos de los granos, ya que el 70 por ciento de estos se adquiere de Estados Unidos.