SanCor tiene compradores potenciales, seis plantas y marcas que todavía conservan valor. También tiene enfrente una industria láctea argentina en plena reconfiguración, con empresas que buscan ganar escala y sumar capacidad para procesar más leche.
Lo que todavía no tiene es una definición.
La aparición de Adecoagro con un plan de inversión de US$100 millones volvió a poner a la histórica cooperativa en el centro de la escena. Mariano Bosch, CEO y cofundador de la compañía, confirmó que esos fondos podrían utilizarse para ampliar las plantas que Adecoagro ya posee o para adquirir nuevos activos. Y SanCor está entre las alternativas que analiza.
No es el único interesado.
Savencia, Punta del Agua, Elcor, La Tarantela y el empresario rosarino Gustavo Scaglione, a través de Fidulac, aparecieron entre los grupos que siguieron el proceso de venta. Adecoagro también adquirió el pliego.
Hay capital mirando a SanCor. Hay industria interesada.
La pregunta es cuánto tiempo seguirán existiendo activos suficientemente atractivos para comprar.
US$52,1 millones por lo que queda
En junio, la Justicia estructuró la venta de los principales activos en siete lotes: seis plantas industriales y un séptimo integrado por las marcas y otros intangibles.
El valor base total fue fijado en US$52,1 millones.
De ese monto, las seis plantas fueron valuadas en aproximadamente US$27,4 millones, mientras que las marcas alcanzaron unos US$24,7 millones.
El dato expone una particularidad de la liquidación: las marcas de SanCor fueron valuadas prácticamente al mismo nivel que sus seis plantas juntas.
No está en juego solamente quién compra edificios, líneas de producción y maquinaria.
También se define el futuro de uno de los nombres con mayor reconocimiento de la historia láctea argentina.
Las impugnaciones frenaron el reloj
La primera licitación no consiguió avanzar según el cronograma original.
Cinco partes cuestionaron diferentes aspectos del procedimiento. Hubo objeciones sobre valuaciones, condiciones del pliego y la posibilidad de separar las plantas de las marcas. También surgieron controversias vinculadas con determinados activos y garantías.
Durante más de dos meses, el proceso quedó frenado.
En septiembre, la Cámara de Apelaciones de Rafaela resolvió que la venta debía continuar y evitó obligar a comenzar todo nuevamente.
Al mismo tiempo, pidió ajustes: criterios objetivos para evaluar las propuestas, revisiones sobre las valuaciones y una comparación que permita determinar si resulta más conveniente para los acreedores vender el conjunto o adjudicar activos por separado.
La licitación sigue en pie.
Pero el tiempo también sigue corriendo.
Adecoagro tiene el problema inverso
Y allí aparece una de las paradojas más interesantes del proceso.
Mientras SanCor tiene plantas y necesita compradores, Adecoagro tiene producción y necesita ampliar su capacidad industrial.
La compañía procesa actualmente alrededor de 1,2 millón de litros diarios y asegura que sus plantas de Chivilcoy y Morteros trabajan prácticamente al límite.
Bosch incluso planteó un objetivo de mucha mayor escala: preparar a la compañía para poder procesar eventualmente 5 millones de litros diarios.
No fijó un plazo. Puede ocurrir dentro de cinco años o dentro de veinte. Pero el número muestra hacia dónde quiere llevar el negocio lácteo.
Adecoagro cuenta además con más de 14.400 vacas en ordeñe, cuatro tambos y un modelo integrado que abarca desde la producción primaria hasta la industrialización y comercialización.
Necesita más capacidad.
SanCor todavía tiene capacidad instalada.
Por eso existe una lógica industrial detrás del interés, aunque eso esté lejos de significar que exista una compra acordada.
Ya compró dos plantas que eran de SanCor
Además, Adecoagro conoce bien ese camino.
En 2019 adquirió las plantas de Chivilcoy y Morteros, que habían pertenecido a SanCor.
Las recibió fuera de actividad y posteriormente volvió a ponerlas en marcha. Según Bosch, solo en Morteros la compañía invirtió alrededor de US$20 millones para modernizar la producción de quesos.
También incorporó marcas como Las Tres Niñas, que más tarde relanzó en el mercado.
Una parte de la plataforma que hoy permite a Adecoagro pensar en procesar varios millones de litros diarios surgió, justamente, de una etapa anterior del achicamiento de SanCor.
Ahora podría abrirse una nueva oportunidad sobre los activos que aún permanecen dentro de la cooperativa quebrada.
Scaglione también mira el conjunto
Gustavo Scaglione aparece en la otra punta de la discusión.
El empresario ya había participado de alternativas para intentar evitar la quiebra y Fidulac posteriormente adquirió el pliego de la licitación.
Uno de los debates que atravesó el proceso fue precisamente si conviene preservar unidas las plantas y las marcas o permitir que diferentes compradores se repartan los activos.
Para algunos inversores puede tener sentido adquirir una fábrica puntual. Para otros, el verdadero valor aparece cuando se combinan capacidad industrial, marcas, distribución y escala.
La Justicia deberá determinar qué alternativa ofrece una mayor recuperación para los acreedores y, al mismo tiempo, qué propuestas tienen posibilidades reales de devolver actividad a los establecimientos.
Fuente principal: expediente judicial de SanCor, Poder Judicial de Santa Fe; LA NACION; información corporativa de Adecoagro. Antecedentes de Sasetru: archivos periodísticos y documentación legislativa.
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