Galicia produce más de cuatro de cada diez litros de leche de España, pero sus productores continúan cobrando por debajo de la media nacional.
Esa aparente contradicción llegó esta semana al Parlamento gallego.
El presidente de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Javier Roza, rechazó que exista un “pacto oculto” entre empresas para pagar menos por la leche y sostuvo que la diferencia de precios responde a múltiples factores, entre ellos la estructura industrial de la comunidad. E
Su principal argumento fue que Galicia transforma una proporción demasiado elevada de su materia prima en leche líquida y participa mucho menos en categorías que generan más valor, como quesos y yogures.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que excede el precio mensual: cómo conseguir que el liderazgo productivo gallego se traduzca también en mayor valor para toda la cadena.
Galicia produce mucho, pero transforma distinto
Fenil calcula que Galicia genera actualmente alrededor del 43% de toda la leche española y proyecta que su participación podría acercarse al 43,9% durante 2026. La federación también estima un crecimiento productivo medio de 2,6% en la comunidad, frente a un escenario más estable para el conjunto de España.
Sin embargo, Roza sostiene que el perfil industrial es diferente.
Durante su comparecencia señaló que alrededor del 63% de la leche gallega se destina a leche líquida, frente a un 28% en España, mientras apenas 4% se dirige a yogures, frente a 32% en el conjunto estatal.
Son cifras presentadas por Fenil en la comisión parlamentaria y muestran, según la patronal, un menor peso de las categorías de mayor elaboración.
Para Roza, allí existe una parte del problema.
Más queso y yogur para generar valor
La propuesta de Fenil pasa por utilizar una mayor proporción de la leche gallega para elaborar quesos, yogures y otros productos con mayor valor agregado.
Según la federación, mientras el consumo de leche líquida pierde terreno, otras categorías continúan mostrando mayor dinamismo. Roza afirmó en el Parlamento que el consumo de leche líquida cae alrededor de 6%, mientras quesos y yogures presentan un mejor comportamiento.
No significa que producir queso o yogur garantice automáticamente un mejor precio al productor.
El valor final depende de costos industriales, mercado, contratos, competencia, distribución y márgenes en cada eslabón.
Pero la tesis de Fenil es que una región tan especializada en leche líquida participa menos de segmentos capaces de capturar mayor valor.
“Nos estamos perdiendo la fiesta de categorías de valor añadido que están creciendo”, resumió Roza durante la comparecencia.
El litro gallego sigue debajo de la media
La discusión ocurre mientras Galicia intenta frenar una fuerte corrección del precio en origen.
En agosto, los productores recibieron una media de 0,448 euros por litro, después de seis meses consecutivos de descensos.
El promedio español se ubicó en torno a 0,469 euros, por lo que Galicia continuó aproximadamente 2,1 céntimos por debajo.
Fenil reconoce que la diferencia es “notoria”, aunque sostiene que se está reduciendo.
El dato resulta especialmente sensible porque Galicia concentra la mayor producción del país.
No se trata de una pequeña región periférica de la oferta: es el principal núcleo lechero español.
Fenil niega cualquier acuerdo entre industrias
La comisión parlamentaria también abordó uno de los puntos más conflictivos del debate.
El diputado Armando Ojea, de Democracia Ourensana, preguntó directamente por la posible existencia de acuerdos entre industrias para reducir los precios.
Roza respondió que no tiene conocimiento de ningún “pacto oculto” y recordó que una concertación de precios entre compañías sería ilegal.
En la misma sesión, el director de la planta de InLeit en Curtis, Juan José Cordonié, también negó que existan acuerdos empresariales de ese tipo y habló de “tendencias de mercado”.
Hasta el momento, la información tratada en la comisión refleja posiciones enfrentadas, pero no una constatación administrativa o judicial de un pacto de precios.
La oposición apunta a la presión sobre los productores
El argumento industrial no cerró la discusión.
El PSdeG sostuvo durante la comisión que los productores sufrieron una reducción de ocho céntimos por litro en la última renovación contractual.
El BNG, por su parte, denunció una relación negociadora desigual entre productores e industrias y cuestionó situaciones en las que ganaderos habrían recibido advertencias sobre posibles suspensiones de recogida.
El PP pidió identificar dónde existe margen para mejorar el precio recibido por el productor sin trasladar el problema hacia otros eslabones, al mismo tiempo que planteó la necesidad de aumentar la transformación dentro de Galicia.
Son posiciones políticas expresadas dentro de una comisión parlamentaria y deben leerse como tales.
Contratos más largos y precios indexados
Fenil también puso sobre la mesa un cambio en la forma de contratar leche.
Roza propuso fomentar contratos de mayor duración vinculados a indicadores objetivos, con mecanismos que permitan evitar ajustes demasiado bruscos.
La federación sostiene que este tipo de fórmulas ya existen, pero todavía tienen poca utilización.
El objetivo sería dar mayor previsibilidad tanto a productores como a industrias.
La leche tiene una particularidad que complica esas relaciones: es altamente perecedera y la oferta no puede ajustarse rápidamente.
Cuando sobra producto, debe procesarse inmediatamente; cuando falta, la competencia por materia prima puede disparar las cotizaciones.
Fenil sostiene que esa volatilidad termina afectando a ambos lados de la cadena.
InLeit reconoce compras de leche portuguesa
Otro punto de la sesión fue la entrada de leche desde Portugal.
Cordonié confirmó que InLeit ha importado leche portuguesa, aunque aseguró que el volumen es “muy bajo” y cada vez menor.
Según explicó, esas compras se realizaron en momentos en los que la compañía no conseguía suficiente materia prima en el entorno para alcanzar la masa crítica necesaria para la planta de Curtis.
El directivo aseguró que la empresa prioriza actualmente el abastecimiento de proximidad.
La admisión resulta relevante en un contexto en el que los productores gallegos vienen cuestionando la presión de las importaciones sobre un mercado que ya presenta un diferencial de precio respecto del resto de España.
Pero la información disponible no permite determinar qué incidencia concreta tuvo ese volumen portugués sobre los precios locales.
Una región que produce leche, pero quiere capturar más valor
La discusión que abrió Fenil va más allá de si el litro vale uno o dos céntimos más.
Galicia tiene producción, escala y una participación decisiva dentro de la lechería española.
Lo que la industria plantea ahora es transformar más de esa materia prima dentro de la propia comunidad y hacerlo en categorías capaces de generar mayor valor.
La federación pide además inversiones en innovación y automatización, simplificación administrativa, más disponibilidad de mano de obra y medidas que faciliten el relevo generacional.
El desafío es que ese mayor valor no quede únicamente dentro de la industria.
Para que el cambio tenga impacto real en la cadena, deberá traducirse también en contratos sostenibles, estabilidad y mejor remuneración de la leche en origen.
Porque el problema gallego ya no es demostrar que puede producir leche.
Produce más que ninguna otra región española.
La discusión es cuánto valor consigue generar con ella y cuánto de ese valor vuelve finalmente a las explotaciones.
Fuente principal: comparecencia de Javier Roza, presidente de Fenil, ante la Comisión de estudio sobre el precio de la leche del Parlamento de Galicia. Información contrastada con Fenil y Europa Press.
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