La empresa láctea Parmalat llegó a ser una gigante en la industria mundial, pero en 2003 su imperio cayó en ruinas luego de descubrirse que tenía deudas por más de 14.000 millones de euros.
PARMALAT
Con la publicidad Mamíferos, la empresa consiguió popularidad en Latinoamérica.

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El año pasado se cumplieron exactamente 20 años de la caída de la gigante láctea Parmalat. Esta compañía llegó a ser una de las líderes del sector a nivel mundial, pero lo cierto es que parte de su éxito era una total mentira. Es que durante años su dueño, Calisto Tanzi, alteró sus estados contables, entre otros documentos claves y así incurrió en uno de los fraudes financieros más resonantes de las últimas dos décadas. Pagó con la cárcel y la caída de su imperio. A continuación su apasionante historia.

Los orígenes de la firma se remontan a 1961, cuando el italiano Calisto Tanzi, se hizo cargo de una pequeña empresa familiar dedicada a la fabricación de conservas de tomate para la pasta y salami. Tanzi tuvo que abandonar los estudios universitarios luego del fallecimiento de su padre. En 1963 este joven empresario decidió incursionar en el mercado de la leche pasteurizada y a partir de ese momento fundo Dietalat, que terminó por convertirse en Parmalat.

Tanzi era rápido para los negocios, pero también para entender las nuevas tendencias. La clave de su éxito radicó en dos decisiones claves: implementar la pasteurización y utilizar envases Tetrapak para facilitar la conservación y el transporte de la leche. La compañía creció rápidamente, conquistando la península italiana y expandiéndose internacionalmente. Llegó a tener presencia en 30 países con 200 plantas industriales y empleó en forma directa alrededor de 37.000 personas.

Su emprendimiento escaló hasta transformarse en un gigante de la industria láctea, incluso a fines de la década del 80 peleaba por el tercer puesto global con la francesa Danone. En Estados Unidos también era un jugador de relevancia, pero no solo en el rubro lácteo, sino que también con su línea de galletas, snack y cereales para desayuno.

A su vez, Tanzi puso un pie en otros rubros mediante grandes adquisiciones financiadas con la emisión de bonos. Compró el canal de televisión Odeon, creó la firma turística Parmatour y se convirtió en dueño de varios clubes de fútbol, entre ellos Parma AC, que contaba en sus filas con los argentinos Hernán Crespo y Juan Sebastián Verón.

Tanzi era un apasionado del fútbol y no solo invirtió en Italia, sino que llegó a comprar el Palmeiras de Brasil, club con el que logró ganar varios títulos, pero en el que también invirtió millones en fichajes de grandes figuras deportivas.

En Argentina la empresa desembarcó en la década del 90. Primero alquiló la planta industrial de La Vascongada, ubicada en la ciudad de Buenos Aires, y se quedó con las marcas Sandy y toda la línea de La Vascongada. En ese momento competía con otros gigantes del negocio local como lo eran las La Serenísima y SanCor, es por eso que años después Parmalat concretó una millonaria inversión para abrir su propia planta de producción en la localidad bonaerense de Pilar.

Poco tiempo después, en 1998 oficializó la compra del grupo Lactona, dueño de la marca Gándara, todas marcas que hoy continúan en el imaginario colectivo argentino.

A fines de 2003 estalla el escándalo. En noviembre, Deloitte se negó a aprobar el último balance semestral de Parmalat, algo no cerraba en su contabilidad. En diciembre, la empresa anunció que no podría hacer frente al pago de intereses de una emisión de bonos, los inversores no podían entender como una compañía que hasta el mes pasado se mostraba sólida y rentable no podía pagar sus compromisos.

A mediados de diciembre de 2003 Tanzi renunció a su cargo de presidente en medio de una ola de especulaciones. Dos días después todo voló por los aires, el Bank of America, tras un pedido de información de los inversores, comunicó oficialmente que la empresa no poseía una cuenta bancaria en las Islas Caimán con casi 4.000 millones, como figuraba en la contabilidad de Parmalat. Así, la deuda total de la firma superaba los 7.000 millones de euros.

Según se supo, Parmalat utilizó durante años la colocación de acciones y bonos convertibles en paraísos fiscales para financiar adquisiciones en todo el mundo. Entre 1993 y 2002 sus ventas se incrementaron supuestamente un 410%.

Cronológicamente, para el 22 de diciembre la capitalización bursátil pasó de 1.800 millones de euros a cero. Tanzi desapareció de la escena pública, pero finalmente fue detenido el 26 de diciembre, acusado de estafa, malversación de fondos y bancarrota fraudulenta, entre otras cuestiones.

Según se supo luego de la investigación, el agujero financiero de Parmalat era superior a los 14.000 millones de euros y durante años la empresa “dibujó” no solo sus balances, sino también diferentes documentos sensibles para sus inversores. En total, la caída de Parmalat perjudicó directamente a más de 100.000 inversores de todo el mundo que habían comprado bonos de la firma.

Tanzi fue condenado a 10 años de prisión por varios cargos, entre ellos manipulación de mercado y bancarrota fraudulenta. En 2011 extendieron su pena a 17 años. El 1 de enero de 2022 murió en un hospital en Parma a los 83 años.

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