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1 Mar 2026
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Originario de Islandia, el skyr —un lácteo tradicional similar a queso o yogur espeso— se destaca por su alto contenido proteico, muy bajo en grasas y rico en calcio y cultivos activos, convirtiéndolo en foco de interés nutricional global.
El skyr, el “lácteo vikingo” que la ciencia está poniendo en el centro del debate nutricional

En las últimas décadas, la comunidad científica y nutricional ha ido prestando cada vez más atención a un producto lácteo nórdico milenario que, aunque recuerda al yogur griego, tiene características propias: el skyr. Popularizado recientemente como un “lácteo vikingo” por su origen islandés, este alimento fermentado está ganando espacio en las dietas saludables de todo el mundo.

¿Qué es el skyr?

El skyr es un producto lácteo tradicional de Islandia que data de hace más de 1 000 años y que se ha consumido durante generaciones como alimento básico en esa comida nórdica. Está elaborado a partir de leche desnatada fermentada, similar a la del yogur, pero con un proceso de colado más intenso, lo que le confiere una textura extra espesa y cremosa. Técnicamente, se clasifica como un queso fresco fermentado, aunque se come como si fuese un yogur.

Perfil nutricional y diferencias con otros lácteos

Lo que distingue al skyr de otros productos lácteos —como el yogur natural o el griego— es su alto contenido de proteínas y muy bajos niveles de grasas:

  • Proteína elevada: el skyr aporta más proteínas por porción que muchos yogures tradicionales, lo que lo hace particularmente interesante para quienes buscan ganancia de masa muscular, saciedad y control del peso.

  • Bajo en grasas: al elaborarse con leche desnatada, su contenido graso es mínimo, ideal para dietas hipocalóricas sin sacrificar volumen alimentario.

  • Calcio y micronutrientes: similar a otros lácteos fermentados, el skyr aporta calcio y vitaminas del grupo B, beneficiosos para la salud ósea y metabólica.

  • Muy bajo en lactosa: el proceso de fermentación y colado elimina gran parte del azúcar de la leche, reduciendo el contenido de lactosa y facilitando su tolerancia en personas con sensibilidad ligera a la lactosa.

  • En comparación con el yogur griego, el skyr suele ser más denso y con mayor proporción de proteína por unidad, aunque ambos comparten cultivos de fermentación láctica.

    Efectos en el cuerpo

    Según análisis nutricionales recogidos por Xataka, cuando consumís skyr estás aportando a tu cuerpo una fuente concentrada de proteínas de alta calidad, ricas en aminoácidos como la leucina, que pueden favorecer la síntesis muscular y ayudar a preservar la masa magra, algo muy valioso en fases de pérdida de peso o envejecimiento saludable. Además, los fermentos lácteos presentes contribuyen a mejorar la salud intestinal y la absorción de nutrientes.

    Para muchas personas, el hecho de que el proceso de fermentación y colado reduzca significativamente la lactosa lo convierte en una alternativa láctea bien tolerada incluso por quienes experimentan molestias leves tras consumir productos con lactosa.

    ¿Es realmente “el súper lácteo”?

    Aunque el skyr comparte muchos beneficios con otros lácteos fermentados, es importante considerar que no debe verse como una solución única o “milagrosa”: como cualquier alimento, sus efectos positivos se maximizan cuando se integra en una dieta equilibrada y saludable, sin excesos de azúcares añadidos o procesamientos innecesarios.

    📎 Fuente: Xataka – Skyr: el lácteo vikingo que gana atención nutricional
    🔗 https://www.xataka.com/medicina-y-salud/olvidate-kefir-yogur-griego-como-ciencia-nutricion-se-ha-obsesionado-repente-lacteo-vikingo-llamado-skyr/amp

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