ESPMEXENGBRAIND

13 Mar 2026
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La productora Andrea Passerini apuesta al cruce con semen sexado de razas cárnicas para diversificar ingresos.
Cruce estratégico para subsistir

En un escenario de rentabilidad negativa para el sector lácteo, la productora y dirigente Andrea Passerini ha iniciado un proceso de reconversión productiva en su establecimiento para romper con el esquema del “monocultivo leche”. La estrategia consiste en utilizar semen sexado de razas de carne sobre una parte del rodeo Holstein. Esta técnica permite asegurar la reposición necesaria de vaquillonas lecheras con las mejores vacas, mientras que el resto del rodeo se destina a producir terneros cruza con mayor valor de mercado. El objetivo es claro: generar una caja alternativa a través de la venta de carne para compensar el estancamiento del precio de la leche.

El caso de Passerini refleja una tendencia creciente en los tambos argentinos de 2026: la búsqueda de flexibilidad operativa. El uso de biotecnología aplicada a la reproducción no solo optimiza la genética del rodeo lechero, sino que transforma al ternero —históricamente un subproducto de bajo valor en el tambo— en un activo comercial competitivo. Para la industria láctea, esta diversificación es una medida de autoprotección frente a la volatilidad de los precios internacionales y la presión de los costos internos, permitiendo que las unidades productivas subsistan sin depender exclusivamente de la liquidación mensual de la industria procesadora.

Esta reconversión es especialmente relevante en la cuenca lechera del oeste de Buenos Aires, donde la competencia por el uso de la tierra con la agricultura es intensa. Al integrar la producción de carne dentro de la estructura del tambo, los productores logran una mejor utilización de los recursos forrajeros y una mayor resiliencia financiera. Esta “lechería de doble propósito moderna” permite que establecimientos familiares que se encontraban al borde del cierre encuentren una vía de sostenibilidad, manteniendo el empleo rural y la actividad económica en localidades donde el tambo es el principal motor social.

Hacia el futuro, el desafío para el resto de 2026 será la profesionalización de la cría de estos terneros cruza para cumplir con los estándares de exportación de carne de alta calidad. Passerini enfatiza que esta decisión es una medida de supervivencia frente a políticas sectoriales que no garantizan un precio justo para la leche cruda. Si el modelo de cruce industrial se masifica, podríamos asistir a un cambio estructural en la matriz productiva de los tambos argentinos, donde la eficiencia reproductiva y la diversificación de mercados se conviertan en las herramientas definitivas para asegurar la permanencia de los tamberos en el sistema.

FUENTE: Bichos de Campo

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