La firma y eventual implementación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ha encendido las alarmas en el sector lácteo uruguayo. Según un reciente análisis técnico, la entrada de productos europeos bajo condiciones preferenciales representa un desafío estructural para una industria que es motor de la economía de Uruguay.
Asimetrías y subsidios: El nudo del conflicto
El principal foco de preocupación radica en la disparidad de condiciones de producción. Mientras que la lechería uruguaya opera bajo estándares de eficiencia de mercado, sus pares europeos cuentan con un robusto sistema de subsidios a través de la Política Agraria Común (PAC).
Esta ventaja competitiva permitiría que quesos y derivados europeos ingresen al mercado local a precios con los que la industria nacional difícilmente pueda competir, desplazando la producción interna y presionando a la baja el precio pagado al productor uruguayo.
Impacto en la cadena de valor
El sector lácteo uruguayo, altamente dependiente de la exportación, también teme por el acceso a mercados regionales. Si la UE satura mercados como el de Brasil, el principal destino de las exportaciones de Uruguay, la presión sobre los excedentes de producción podría generar una crisis de rentabilidad en los tambos.
“Es fundamental que el acuerdo contemple salvaguardas y plazos de desgravación que permitan a la producción nacional adaptarse a este nuevo escenario”, señalan desde los sectores técnicos vinculados a la industria.
Desafíos logísticos y de origen
Otro punto en disputa es el reconocimiento de las Indicaciones Geográficas (IG), que podría restringir el uso de nombres de ciertos tipos de quesos tradicionales en Uruguay, obligando a un costoso proceso de reetiquetado y posicionamiento de marca para las empresas locales.
Fuente: El Telégrafo





