El “Semáforo de Economías Regionales” de Coninagro, correspondiente al mes de marzo, arroja resultados mixtos para el agro argentino. Mientras que las producciones de granos muestran señales de reactivación y estabilidad, la lechería continúa estancada en el color rojo, consolidándose como una de las actividades más castigadas del monitor.
El contraste de las economías regionales
El informe destaca que la mejora en las condiciones climáticas y una relativa estabilización en los precios internacionales han favorecido a los granos. Sin embargo, esta dinámica no se traslada a las economías regionales intensivas, donde la lechería encabeza la lista de sectores con “signos de crisis”.
Los principales factores que mantienen al sector lácteo en alerta roja son:
-
Costos de producción: El incremento en los insumos dolarizados y los servicios sigue superando la capacidad de recomposición del precio que recibe el productor.
-
Consumo interno: La caída del poder adquisitivo en el mercado doméstico limita las posibilidades de trasladar costos al producto final.
Rentabilidad negativa: Para muchos productores, el precio por litro no alcanza a cubrir el costo operativo total, lo que acelera el cierre de tambos pequeños y medianos.
¿Qué dice el Semáforo?
De las 19 economías regionales analizadas por la entidad, la lechería es la que presenta una de las situaciones más complejas. A diferencia de los cultivos anuales, el ciclo lácteo requiere inversiones constantes y una estructura de costos fija que no permite una recuperación rápida ante cambios macroeconómicos.
“Es necesario que se tomen medidas que atiendan las asimetrías de las economías regionales, ya que el crecimiento de los granos por sí solo no garantiza la salud del entramado productivo del interior”, señalaron técnicos de la entidad.
Fuente: Sur24






