El mercado lácteo europeo entra en una fase de tensión tras el anuncio de Lactalis sobre las nuevas condiciones de los contratos que entrarán en vigor en abril. La compañía ha iniciado la ronda de negociaciones con una propuesta de reducción de precios que alcanza los 8 céntimos por litro en las granjas de mayor tamaño, una cifra que los gremios de productores califican de “golpe drástico” a la rentabilidad.
Presión sobre las economías de escala
A diferencia de otras campañas donde los recortes eran lineales, en esta ocasión Lactalis parece enfocarse en las explotaciones más profesionalizadas y de mayor volumen. La industria justifica esta baja basándose en la evolución de los precios de los productos industriales (leche en polvo y mantequilla) y en una supuesta moderación del consumo en mercados clave.
Para los productores, esta medida es paradójica: las granjas que más han invertido en eficiencia y tecnología para aumentar su escala son las que ahora enfrentan los recortes más profundos en sus contratos de suministro.
Un efecto dominó en el sector
Como principal operador del sector, el movimiento de Lactalis suele ser seguido por el resto de la industria. Existe el temor fundado de que esta “bajada agresiva” actúe como un techo para las negociaciones del resto de las empresas lácteas, provocando una caída generalizada del precio en origen en un contexto donde los costos de producción (energía y alimentación) aún no han regresado a niveles pre-crisis.
Reacción de las organizaciones agrarias
Las organizaciones de productores ya han manifestado su rechazo, advirtiendo que estos precios podrían situarse por debajo de los costes de producción, lo que vulneraría la Ley de la Cadena Alimentaria en España. Los tamberos exigen que la industria valore la estabilidad de la oferta y la calidad del producto por encima de las fluctuaciones coyunturales del mercado de commodities.
Fuente: Campo Galego






