La lechería argentina se encamina a cerrar 2026 cerca de los 12.000 millones de litros, pero el crecimiento productivo convive con una ecuación económica mucho más ajustada para una parte de los productores.
Así lo planteó Guillermina Mas, productora tambera y presidenta de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (CAPROLECOBA), durante una entrevista en la que puso el foco en tres problemas: precio de la leche, costos crecientes y caminos rurales afectados por el agua.
La advertencia llega en una de las regiones donde la producción necesita sacar leche todos los días, independientemente de las condiciones de los caminos.
La producción crece, pero la rentabilidad no necesariamente acompaña
Mas estimó que Argentina podría terminar el año alrededor de los 12.000 millones de litros, con una expansión interanual de entre 3% y 4%, aunque señaló que el ritmo de crecimiento comienza a moderarse.
Pero para Mas esos números no resuelven por sí solos la situación del tambo.
“Producir más no necesariamente significa ganar más”, es la síntesis de un escenario donde alimentación, logística, energía, mano de obra e inversiones adicionales terminan definiendo el resultado económico.
El precio de la leche queda en el centro de la discusión
La presidenta de CAPROLECOBA sostuvo que desde mediados de 2025 el precio recibido por el productor comenzó a perder terreno frente a los costos y la inflación y que las recuperaciones posteriores no compensaron completamente ese deterioro.
El último dato disponible de OCLA ubica al precio SIGLeA de agosto en $535,12 por litro, con una mejora de 1,5% frente al mes anterior y de 13% interanual.
Mas cuestionó además cómo se distribuye el valor generado dentro de la cadena y sostuvo que la producción primaria está absorbiendo buena parte del ajuste.
Se trata de la posición de CAPROLECOBA y no de una medición independiente sobre los márgenes de cada eslabón, pero vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente: cuánto del valor final de los lácteos regresa al litro de leche cruda.
288 milímetros y caminos nuevamente bajo presión
En el Oeste bonaerense, la discusión económica se combina con un problema de infraestructura.
Durante la entrevista se mencionaron 288 milímetros de lluvia registrados en Quiroga en menos de un mes, con complicaciones en caminos y accesos.
Mas recordó además el caso de un tambo de la zona de La Corona cuya leche tuvo que ser retirada con un tractor porque el camino hacia Quiroga no permitía el tránsito normal. Texto pegado
El problema tiene una particularidad en la actividad lechera: la producción no puede quedar esperando varios días.
La leche debe ser ordeñada, enfriada y retirada con una frecuencia determinada, por lo que una interrupción logística puede convertirse rápidamente en una pérdida económica.
Productores que tienen que reemplazar al camino con maquinaria propia
Después de las inundaciones anteriores, varios establecimientos tomaron medidas para reducir el riesgo.
Mas explicó que productores mejoraron callejones internos, incorporaron tractores y compraron equipos para poder sacar la producción aun cuando los camiones no pueden ingresar normalmente.
En su propio establecimiento cuentan con un tractor de doble rodado y un acoplado.
Según relató, entre marzo y noviembre llegaron a retirar ellos mismos la producción durante alrededor del 90% de los días.
La solución permite mantener operativo el tambo, pero traslada al productor costos que no forman parte del proceso normal de producir leche.
El barro también termina afectando a las vacas
El exceso de agua no genera únicamente un problema de transporte.
Cuando el barro ingresa al propio sistema productivo también puede afectar el bienestar y el desempeño del rodeo.
Mas señaló problemas en patas, mayor riesgo de mastitis y menor confort, además del estrés generado por humedad y temperaturas elevadas. En esas condiciones, explicó, los animales pueden reducir consumo y rumia, con impacto sobre la producción individual.
Su establecimiento trabaja con un promedio anual de alrededor de 31 litros por vaca por día, mientras la dirigente mencionó unos 24 litros diarios como referencia para otros sistemas y para el promedio nacional citado durante la entrevista.
Son valores aportados por Mas y pueden variar significativamente según sistema, región, alimentación y manejo.
CAPROLECOBA pide otra gestión de los caminos rurales
Frente al problema, Mas respaldó la posibilidad de avanzar en Nueve de Julio con un esquema de gestión público-privada para los caminos.
Pero sostuvo que el modelo administrativo, por sí solo, no resolverá el problema.
Reclamó un diagnóstico técnico, planificación de mediano plazo, profesionalización y recursos para establecer prioridades.
La dirigente también insistió en que los caminos rurales no deben analizarse únicamente desde la producción.
Los anegamientos afectan escuelas, familias, docentes y trabajadores, por lo que los considera un problema de conectividad rural más amplio.
Exportar más tampoco garantiza automáticamente un mejor precio
Mas reconoció un escenario internacional favorable para productos como la leche en polvo, pero señaló que tipo de cambio, logística y costos internos condicionan cuánto de ese valor puede trasladarse hacia el productor.
La expansión exportadora es concreta. Agricultura informó que entre enero y julio de 2026 Argentina alcanzó US$987 millones y 1.835 millones de litros equivalentes exportados, 18% y 20% más interanual, respectivamente.
Otro planteo de Mas fue recuperar reintegros a las exportaciones.
En este punto, el marco normativo actual efectivamente mantiene en 0% tanto los derechos de exportación como los reintegros para los productos lácteos comprendidos en el régimen.
La dirigente estimó que modificar ese esquema podría mejorar en unos $40 por litro la capacidad de pago de la industria, pero esa cifra es una estimación realizada durante la entrevista y necesitaría un cálculo actualizado antes de presentarla como impacto efectivo. Texto pegado
Menos tambos y una producción más concentrada
La otra tendencia que preocupa a CAPROLECOBA es la reducción del número de establecimientos.
Mas señaló que durante 2024 se produjo una salida importante de productores y explicó que el cierre de un tambo no necesariamente implica que sus vacas desaparezcan del sistema: parte de esos animales pasa a establecimientos que continúan produciendo.
El resultado puede ser menos tambos, pero unidades de mayor escala y una producción más concentrada.
A esa dinámica se suma el recambio generacional.
Para algunos establecimientos familiares, la continuidad depende no solamente del resultado económico sino de que exista una nueva generación dispuesta a sostener una actividad exigente en tiempo, capital y gestión.
El desafío no es solamente producir más
La fotografía de 2026 muestra una lechería argentina con capacidad para volver a acercarse a los máximos históricos de producción y con exportaciones en niveles elevados.
Pero el crecimiento de los litros no alcanza para describir la situación completa.
En el Oeste bonaerense, los productores enfrentan al mismo tiempo caminos comprometidos, inversiones adicionales para enfrentar el agua, costos crecientes y una discusión permanente sobre el precio de la materia prima.
La advertencia de CAPROLECOBA apunta justamente a esa diferencia.
Argentina puede producir cerca de 12.000 millones de litros.
El desafío es que ese crecimiento también genere condiciones para que los tambos puedan seguir operando, invertir y permanecer dentro de la actividad. Texto pegado
Fuente principal: entrevista a Guillermina Mas, presidenta de CAPROLECOBA, difundida por Cadena Nueve. Datos de contexto contrastados con OCLA, Secretaría de Agricultura y normativa nacional.
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