La leche es uno de los productos habituales de la canasta alimentaria argentina, pero su compra representa un gasto considerable cuando se la compara con los ingresos más bajos. En el Gran Buenos Aires, el litro de leche fresca entera en sachet costó en promedio $2.071,04 durante septiembre de 2026, según los precios relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Para una familia que consume dos litros diarios, la compra mensual de 60 litros representa aproximadamente $124.262, una cifra equivalente al 31,8% del salario mínimo, vital y móvil vigente en octubre.
La comparación permite dimensionar el peso de un alimento de consumo cotidiano dentro del presupuesto familiar, aunque el resultado depende de la cantidad de leche comprada, los precios disponibles y los ingresos de cada hogar.
Cuánto cuesta un litro de leche en Buenos Aires
El precio promedio de la leche fresca entera en sachet pasó de $2.008,40 en agosto a $2.071,04 en septiembre, lo que representa un incremento mensual cercano al 3,1%.
Se trata de un valor estadístico correspondiente al Gran Buenos Aires, por lo que no necesariamente coincide con los precios de todos los supermercados, almacenes o marcas.
Las promociones, los descuentos y los diferentes formatos comerciales pueden modificar el importe que paga cada consumidor.
También existen diferencias entre la leche fresca refrigerada y las presentaciones de larga vida, que tienen otros costos y condiciones de comercialización.
Cuánto necesita una familia para comprar leche durante un mes
Para calcular el impacto sobre el presupuesto, puede utilizarse como ejemplo un hogar integrado por cuatro personas que consume dos litros diarios.
Con el valor promedio de septiembre, esa cantidad implica un gasto de $4.142 por día y aproximadamente $124.262 mensuales.
Si el consumo fuera de un litro diario, la compra de 30 litros costaría alrededor de $62.131 por mes.
Estas estimaciones consideran un mes de 30 días y exclusivamente la compra de leche líquida.
No incluyen yogures, quesos, manteca ni otros derivados lácteos, y tampoco representan una recomendación sobre cuánto debería consumir una familia.
Casi un tercio de un salario mínimo
La comparación con los ingresos muestra con mayor claridad el peso de ese gasto.
Desde octubre de 2026, el salario mínimo, vital y móvil en Argentina se ubica en $391.200 mensuales, de acuerdo con la Resolución 4/2026.
Si una familia dispone de un ingreso equivalente a ese salario y compra 60 litros de leche durante el mes, necesita destinar el 31,8% de ese monto solamente a ese producto.
En cambio, una compra de 30 litros representa aproximadamente el 15,9%.
El cálculo corresponde a un único salario mínimo y no refleja necesariamente la situación de un hogar con dos ingresos, salarios superiores o diferentes hábitos de consumo.
Tampoco permite determinar, por sí solo, si el acceso a la leche mejoró o empeoró respecto de años anteriores. Para eso sería necesario comparar la evolución de los precios y los ingresos durante el mismo período.
El precio de la góndola no es el que recibe el productor
El valor que paga el consumidor por un litro de leche comprende diferentes etapas de la cadena láctea.
Además de la materia prima, intervienen el procesamiento industrial, el envasado, el transporte, la distribución y la comercialización.
Por eso, el precio de góndola no debe confundirse con el precio que reciben los productores por la leche cruda.
La diferencia entre ambos valores tampoco equivale directamente a la ganancia de las industrias o los supermercados, ya que incluye costos y obligaciones de cada eslabón.
En un mercado donde los consumidores comparan marcas, formatos y promociones, el precio final constituye una variable importante para las decisiones de compra.
El acceso a los lácteos, un desafío para el consumo
La leche y sus derivados forman parte de la alimentación de numerosos hogares argentinos y representan una fuente de proteínas, calcio y otros nutrientes.
Sin embargo, su presencia en la mesa también depende de las posibilidades económicas de cada familia.
El ejemplo de los 60 litros mensuales muestra que, para un hogar que depende de un solo salario mínimo, la compra de leche líquida puede absorber una proporción importante de sus ingresos.
El desafío para la cadena láctea argentina es sostener el acceso de los consumidores a sus productos y, al mismo tiempo, mantener condiciones económicas que permitan producir, industrializar y distribuir leche.
Los valores de septiembre ofrecen una referencia concreta de esa relación entre precios e ingresos, en un contexto donde las decisiones de consumo siguen siendo relevantes para el mercado interno.
Fuente: Ámbito
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