Javier del Barrio Izquierdo (Madrid, 1964) es una autoridad en la industria alimentaria derivada de los lácteos. Licenciado en Ciencias Químicas por la Complutense, se especializó en ingeniería química y realizó un máster en Alimentación y Salud en la Universidad de La Laguna. Ha recibido sólida formación en analítica, fabricación e I+D+i, en organismos tan prestigiosos como el Centro Nacional de Alimentación de Majadahonda (CNA) y el laboratorio de calidad de El Corte Inglés en Valdemoro (CEPA).
Ha realizado actividades como customer support (Departamento Internacional) en la empresa láctea británica Pritchitts, en Bromley; también en el centro de I+D+i de la empresa italiana Cesalpinia de hidrocoloides, en Bérgamo; y ha trabajado en el Laboratorio de Calidad de Helados Somosierra, en Madrid. Trabajó durante 36 años en el grupo de empresas JSP, desempeñando funciones de director de I+D, director de Calidad, auditor de fábricas y finalmente director de la fábrica de lácteos en el Polígono de Güímar (de 1986 a 2022). Desde hace más de tres años es director técnico de la fábrica de lácteos de Dulzán Canarias. Ha logrado un hito: que en Canarias se fabrique leche condensada a partir de la leche en polvo. Por primera vez en Europa.
-Javier, estuviste treinta y tantos años en JSP. ¿Qué significó la desaparecida empresa para la industria en las Islas?
“Un impulso importante para el desarrollo industrial. Destacó por su carácter innovador para la época y contribuyó a modernizar sus capacidades productivas y a consolidar un tejido industrial más competitivo, a nivel nacional”.
-Parece que lo tuyo son los hitos.
“Bueno, es verdad que fuimos pioneros, a nivel mundial, en crear una leche desnatada con aceites vegetales, líquida y estéril, en tetrabrik UHT. En sustituir la grasa láctea con un porcentaje muy alto de ácidos grasos saturados, por aceites vegetales saludables, del tipo del girasol y la oliva, con un porcentaje muy alto de ácidos grasos monoinsaturados. Es decir, logramos un producto mucho más beneficioso para la salud. El proceso se patentó en todo el mundo”.
-¿Y cómo se te ocurrió ahora producir leche condensada (que ustedes llaman elaboración láctea condensada por exigencias de la UE), a partir de la leche en polvo?
“Fueron los propietarios de la empresa Jualex Dulzán quienes contactaron conmigo para ver si se podía fabricar leche condensada aquí en Canarias. Ellos estaban importando en aquellos momentos leche condensada desde fuera de las islas”.
-¿Y qué ocurrió?
“Mira, para mí esto suponía un reto similar a lo que viví con mi padre y con don José Sánchez Rodríguez, en los principios de JSP. JSP importaba la leche en polvo Millac y la envasaba en Las Palmas y don José le pidió a mi padre, que ya trabajaba con él, si podía fabricar aquí en Canarias la leche Millac líquida, en tetrabrik UHT. Mi padre aceptó el reto y me pidió que viniera a las islas para ayudarlo”.
-Y esa fue tu primera experiencia.
“Esta fue la razón, y también la experiencia, que me guiaron para fabricar ahora leche condensada, a partir de la leche en polvo. La historia, aunque parezca increíble, se repite. En realidad, en los países de la Unión Europea tenemos que denominarla “Elaboración láctea condensada” en el etiquetado, al estar fabricada con leche en polvo. Ocurría lo mismo con la lecha Millac, que teníamos que llamarla “Bebida láctea”, por idéntica razón”.
-¿Son ustedes conscientes de que es la primera vez que se elabora en Europa un producto semejante, a partir de la leche en polvo?
“Sí, por supuesto. Cuando empecé a investigar el proceso industrial, lo primero que hice fue buscar referencias de industrias lácteas en Europa que fabricaran un producto similar, pero no encontré ninguna. Esto provocó que tuviera que partir de cero, con un trabajo largo de I+D+i”.
-Y sin maquinaria específica, supongo.
“Tuvimos que crearla, porque no existe ninguna empresa que te pueda suministrar la maquinaria para cubrir un proceso de fabricación tan nuevo, como suele ocurrir en estos casos”.
-¿Es complicado ese proceso?
“Sí, muy complicado, debido a que se trata de un producto hecho con leche en polvo muy concentrada y que resulta espeso y viscoso, unido a que se trabaja en caliente. Hay que manejar muy bien la tecnología de hidratación de la leche en polvo”.
-¿Cuáles son los pasos principales en la fabricación?
“Primero, hidratar la leche en polvo para conseguir una leche líquida concentrada; segundo, la adición del azúcar para lograr un producto con las mismas características que tiene la leche condensada. En estas dos fases hemos desarrollado un sistema de inyección de vapor específico para que el calentamiento de la mezcla sea instantáneo. Esto evita que se caramelice y que tenga un color oscuro y un sabor diferente, no deseado. El tercer paso es el enfriamiento y la cristalización controlada de la lactosa, algo que nos llevó mucho tiempo de investigación. Y el cuarto paso, el envasado”.
-Tu padre fue una autoridad en la industria láctea. ¿Vocación familiar?
“Sí, claramente”.
-Cuéntamelo, Javier.
“El primer trabajo de mi padre fue en 1963, en la fábrica de leche condensada de Nestlé, en Pontecesures (Pontevedra). Él era veterinario, pero se especializó en la industria. Allí fue primero veterinario en control de producción. A partir de ahí siempre trabajó en industrias lácteas o relacionadas con ese mundo y, en concreto, en la fabricación de helados”.
-Fue tu maestro entonces.
“Sin duda. Él siempre decía que habría que vivir la fábrica y que el trabajo no se hace bien desde un despacho. También afirmaba que había que tener un don especial, una especie de duende para saber inventar cosas y que ello nos haría ver lo que otros no son capaces de imaginar. Yo admiraba a mi padre, aprendí todo de él, tanto a nivel humano como técnico. Hacíamos un buen equipo y disfruté mucho con él. No te niego que también sufrimos mucho, pero valió la pena. Fue mi padre quien hizo que me enamorara de mi profesión”.
-Ustedes, desde Dulzán Canarias, producen para grandes empresas (marcas blancas) y también comercializan productos propios. Me parece interesantísimo.
“Por supuesto que supone un orgullo para Canarias. Es muy difícil montar una industria aquí, sobre todo por la lejanía. Y es interesante no depender siempre de productos fabricados fuera y que las grandes empresas de alimentación puedan comercializar productos canarios. Personalmente me supone un orgullo trabajar con empresarios canarios en beneficio de nuestra tierra, porque yo la considero mía”.
(Algo importante: la maquinaria con la que fabrican la leche condensada (yo no tengo obligación de denominarla como dice la UE) está creada por la fábrica canaria. No existe en el mercado. Me dice Javier que “por supuesto, hemos partido de una maquinaria básica estándar, pero le hemos tenido que hacer tantas adaptaciones que ya no se parece nada a la que compramos”).
-Claro, repito que se trata de la primera vez en Europa que la leche en polvo se convierte en condensada.
“Sí, como ya te comenté, no existen otras fábricas de este tipo en Europa. Por ello, los fabricantes de maquinaria no disponen de modelos específicos para facilitar nuestro proceso. Todo es fruto de nuestra I+D+i. Y nosotros lo hemos logrado, gracias también al gran equipo técnico que tengo aquí en la fábrica. Son los mejores”.
-¿Dónde consiguen esa maquinaria, vamos a llamarla primaria, que luego ustedes adaptan al proceso de producción?
“El origen es diverso y procede de varios países, incluido naturalmente el nuestro. Hemos tenido que dar muchas vueltas, viajar mucho y visitar muchas fábricas de maquinaria para llegar a conseguir lo que tenemos”.
-¿Qué nuevos productos tienen en mente?
“Estamos desarrollando otros productos, siempre relacionados con el mundo lácteo. De momento no podemos ofrecer mucha información, porque forma parte de nuestro secreto industrial y comercial, pero pronto se sabrá”.
-Tu padre trabajó para Camy, una empresa de Nestlé, y luego para JSP. Has dicho que fue tu maestro. ¿Hasta qué punto?
“Me enseñó todo lo que sé. No hay palabras para expresarlo. Y lo último que me enseñó fue desde el Cielo”.
-Explícate, ya para terminar.
“Después de su muerte por el covid 19, en abril de 2020, yo estaba recogiendo su casa, dos años después, y entre sus libros encontré una carpeta antigua donde había unos apuntes escritos a pluma en 1963. Eran sus notas y conclusiones de los seis meses que estuvo trabajando en la fábrica de leche condensada de Nestlé en Pontevedra, previos a su labor posterior en los helados Camy, de la misma empresa. Imagínate, me tuve que sentar y me puse a llorar como un niño. Se cerró en aquel momento su propio círculo”.
Fuente: Diario de Avisos
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