La eliminación de los aranceles para la leche en polvo estadounidense vuelve a encender las alertas entre los productores lecheros de Colombia. En Boyacá, una de las principales regiones productoras del país, pequeños ganaderos advierten que el crecimiento de las importaciones está profundizando las dificultades para competir con la materia prima extranjera.
La preocupación se concentra en la entrada de leche en polvo a menores precios y su utilización por parte de la industria para elaborar derivados, en un mercado donde numerosas familias campesinas dependen de la venta diaria de pequeños volúmenes de leche fresca.
El ingeniero agrónomo y productor Hugo Rosas advirtió que el escenario podría agravarse si no se implementan medidas que permitan sostener la competitividad de la producción nacional.
El TLC abre una nueva etapa para la leche en polvo
Desde el 1 de enero de 2026, la leche en polvo originaria de Estados Unidos puede ingresar a Colombia con arancel cero, como resultado del cronograma de desgravación establecido en el Tratado de Libre Comercio entre ambos países.
El acuerdo fue firmado en 2006 y entró en vigor en 2012. Desde entonces, las condiciones arancelarias para los productos lácteos estadounidenses fueron modificándose gradualmente hasta alcanzar la desgravación prevista.
La eliminación del arancel coincide con un fuerte crecimiento de las importaciones lácteas, que ya venían aumentando durante los últimos años.
Según cifras de la DIAN difundidas por la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANALAC), entre enero y julio de 2026 Colombia importó aproximadamente 61.300 toneladas de leche y derivados, un 59,8% más que durante el mismo período de 2025.
De ese total, 49.572 toneladas correspondieron a leche en polvo, cuyas compras externas aumentaron un 76,7% interanual.
Estados Unidos se mantiene entre los principales proveedores del mercado colombiano.
La leche importada compite con la producción local
Rosas explicó que una parte importante de la leche en polvo importada se utiliza en procesos industriales, incluida su reconstitución para la elaboración de determinados productos lácteos.
Según el productor, la diferencia de precios puede incentivar a algunas empresas transformadoras a recurrir a materia prima importada en lugar de adquirir leche fresca de origen nacional.
La preocupación es que esa competencia reduzca las oportunidades comerciales de los pequeños productores, especialmente en regiones donde la actividad lechera constituye una fuente habitual de ingresos familiares.
El crecimiento de las importaciones, sin embargo, no permite determinar por sí solo cuánto volumen de leche nacional fue desplazado. Para establecer ese efecto se necesitarían datos adicionales sobre compras industriales, precios y acopio.
Boyacá: familias que dependen de dos o tres vacas
En distintas zonas rurales de Boyacá, la producción lechera forma parte de la economía cotidiana de pequeños establecimientos familiares.
Rosas señaló que muchas familias trabajan con apenas dos o tres vacas y complementan la actividad con cultivos agrícolas, principalmente papa.
En municipios como Firavitoba y Siachoque, el precio de venta de la leche se ubica entre 1.900 y 2.000 pesos colombianos por litro, según los valores mencionados por el productor.
Para estas familias, la comercialización de leche representa un ingreso periódico que permite afrontar gastos mientras se desarrollan otras actividades agrícolas.
La importancia de ese flujo de dinero explica parte de la preocupación frente a una posible reducción de precios o dificultades para colocar la producción.
Diferencias de escala que dificultan competir
El productor también puso el foco en las diferencias entre los sistemas productivos de Colombia y Estados Unidos.
Mientras que los establecimientos estadounidenses de mayor escala pueden alcanzar producciones superiores a los 30 litros diarios por vaca, en pequeños sistemas de Boyacá los rendimientos mencionados por Rosas se ubican entre 3 y 7 litros por animal.
Las diferencias de productividad, tecnología y escala condicionan los costos de producción y la capacidad de competir en el mercado.
A esto se suman las políticas de apoyo al sector agropecuario estadounidense, que los productores colombianos consideran un factor adicional de desigualdad.
Rosas cuestionó que las medidas impulsadas desde Colombia para mejorar la competitividad lechera no hayan contado con recursos suficientes para preparar a los pequeños establecimientos frente a la apertura comercial.
El dirigente mencionó los documentos Conpes, instrumentos de planificación pública que desde años anteriores habían identificado la necesidad de fortalecer la cadena láctea nacional.
Reclaman medidas para proteger a los productores
Frente al nuevo escenario comercial, Rosas planteó que el Gobierno colombiano debería evaluar mecanismos de estabilización de precios y alternativas de protección para los establecimientos que enfrentan dificultades para cubrir sus costos.
También consideró necesario revisar las condiciones de competencia que afectan a la producción nacional.
La preocupación se extiende a distintas regiones lecheras de Boyacá, entre ellas Tundama, Sugamuxi y el Occidente del departamento, donde la producción de leche está vinculada con numerosas economías familiares.
El desafío para Colombia no se limita al aumento de las importaciones, sino a las condiciones en las que sus productores pueden competir con la materia prima extranjera.
Con el arancel de la leche en polvo estadounidense eliminado y las compras externas en crecimiento, los productores reclaman políticas que permitan sostener la actividad y evitar que los establecimientos de menor escala queden relegados dentro del mercado lácteo nacional.
Fuente: Matinal Noticias
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