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14 Oct 2026
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El USDA detectó influenza aviar altamente patógena H5 en dos establecimientos de Yakima, los primeros casos confirmados en ganado del estado. La secuenciación genética sigue en curso para determinar las características del virus, mientras las autoridades mantienen que la leche comercial pasteurizada es segura.
EE.UU. Washington confirma influenza aviar en dos rodeos lecheros

La influenza aviar volvió a encender una señal de vigilancia sobre la lechería estadounidense.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó la presencia de influenza aviar altamente patógena H5, clado 2.3.4.4b, en dos rodeos lecheros del estado de Washington.

Los establecimientos están ubicados en el condado de Yakima y constituyen las primeras detecciones conocidas de HPAI en ganado bovino en ese estado. El Departamento de Agricultura de Washington identifica las detecciones como H5N1.

Los Laboratorios Nacionales de Servicios Veterinarios del USDA continúan realizando la secuenciación genética completa y todavía no comunicaron los resultados finales.

Ese análisis será clave para determinar cómo se relaciona el virus encontrado en Washington con las variantes que vienen circulando en ganado y aves en Estados Unidos.

Las vacas presentaron signos clínicos

Los dos establecimientos fueron analizados después de que animales presentaran signos compatibles con influenza aviar, según informó el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas (APHIS).

Hasta entonces, esos rodeos habían obtenido resultados negativos de manera reiterada mediante el programa federal National Milk Testing Strategy, que utiliza muestras de leche como parte del sistema de vigilancia de H5N1.

La detección resulta especialmente significativa porque Washington llevaba dos años realizando vigilancia sobre la enfermedad sin encontrarla en ganado bovino.

La autoridad sanitaria estatal informó que durante ese período se habían realizado más de 7.000 pruebas de vigilancia, todas negativas hasta estos dos casos.

Primera detección bovina en Washington

Washington se suma así al mapa de estados estadounidenses que registraron influenza aviar en ganado lechero desde que el brote bovino fue identificado por primera vez en marzo de 2024.

Según APHIS, 19 estados han confirmado infecciones en rodeos lecheros desde el comienzo de aquel episodio, aunque durante 2026 las nuevas detecciones se concentraron en un número reducido de estados.

La aparición en Washington amplía geográficamente la vigilancia hacia el noroeste del Pacífico.

Pero todavía queda una pregunta fundamental: cómo llegó el virus a esos establecimientos.

El USDA está recolectando datos epidemiológicos y realizando análisis adicionales para determinar posibles relaciones entre los casos y prevenir una mayor propagación.

La secuenciación deberá explicar el origen

La secuenciación del genoma completo permitirá conocer mejor las características del virus y establecer si las detecciones están relacionadas con variantes que ya circulaban entre bovinos o con otra introducción.

Por ahora, el USDA no publicó el resultado definitivo del análisis genómico.

Eso significa que sería prematuro afirmar cuál fue la vía de ingreso a Washington o atribuir directamente los casos a aves migratorias, movimientos de ganado, vehículos u otra fuente.

Las autoridades estatales y federales están realizando investigaciones en los establecimientos, pruebas diagnósticas adicionales y recopilación de información epidemiológica.

Bioseguridad vuelve al centro

Mientras se determina el origen, APHIS pidió reforzar las medidas de bioseguridad en las explotaciones lecheras.

Entre los principios generales están limitar las posibilidades de trasladar el virus entre establecimientos mediante animales, personas, equipos, vehículos y materiales contaminados.

Los productores también deben comunicar rápidamente la aparición de animales con signos compatibles.

El USDA dispone además de programas de asistencia económica para establecimientos afectados y para la implementación de determinadas medidas de bioseguridad.

¿Qué pasa con la leche de las vacas afectadas?

Este punto es especialmente importante.

Las explotaciones deben impedir que la leche procedente de animales clínicamente afectados ingrese al circuito comercial destinado al consumo humano.

El USDA señala que las granjas solo pueden enviar a procesamiento leche proveniente de animales sanos y que la correspondiente a vacas afectadas debe ser desviada del tanque comercial o destruida.

Por eso, detectar influenza aviar en un rodeo no significa que automáticamente la leche de esos animales llegue al supermercado.

Existen barreras sanitarias antes de esa instancia.

La pasteurización sigue siendo la barrera clave

La FDA mantiene que el suministro comercial de leche pasteurizada de Estados Unidos es seguro.

Los estudios realizados bajo condiciones que reproducen el procesamiento industrial mostraron que la pasteurización inactiva H5N1, incluso cuando el virus está presente inicialmente en la leche.

Esto resulta diferente a la leche cruda.

La FDA continúa recomendando no consumir leche sin pasteurizar y advierte que los productos elaborados con materia prima procedente de animales infectados requieren especial atención sanitaria.

Por eso, la detección de Washington debe analizarse principalmente como un problema de sanidad animal, bioseguridad y salud ocupacional, no como una señal de que los lácteos pasteurizados disponibles comercialmente hayan dejado de ser seguros.

El riesgo para trabajadores es diferente

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos mantienen que el riesgo de H5 para la población general es bajo.

La situación cambia para quienes tienen contacto directo con animales infectados, leche cruda u otros materiales potencialmente contaminados.

Trabajadores de salas de ordeñe, veterinarios y personas que manipulan animales enfermos pueden tener una exposición mayor y deben utilizar los elementos de protección recomendados.

El CDC también mantiene vigilancia sobre trabajadores expuestos y recomienda seguimiento de síntomas después del contacto con animales infectados.

Un nuevo estado en el mapa de H5N1

El dato más relevante de Washington no es solamente que aparecieron dos nuevos establecimientos positivos.

Es que se trata de un estado que hasta ahora no había detectado HPAI en bovinos pese a miles de pruebas de vigilancia.

Eso obliga a determinar si el virus llegó recientemente, cómo ocurrió y hasta dónde pudo circular antes de ser detectado.

La secuenciación genética será el próximo dato decisivo.

Mientras tanto, la respuesta está concentrada en aislar el problema, intensificar las pruebas y reforzar la bioseguridad.

Para la cadena láctea, el mensaje oficial también busca ser claro: la detección amplía el desafío sanitario, pero no modifica la evaluación de seguridad de la leche comercial pasteurizada.

Fuentes: USDA-APHIS, Washington State Department of Agriculture, FDA y CDC.

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