La lechería en el departamento de Sucre, Colombia, ha entrado en una fase de vulnerabilidad extrema que pone en riesgo la estabilidad económica de aproximadamente 5.000 familias campesinas. La combinación de una sobreoferta estacional y la reducción de los cupos de compra por parte de las empresas procesadoras ha dejado a los pequeños ganaderos con excedentes que no pueden comercializar. Esta situación se agrava por el desplome de los precios en origen, que en muchas zonas de la región ya se sitúan por debajo de los costos de producción, asfixiando la economía de subsistencia del sector rural.
La crisis en el Caribe colombiano evidencia la fragilidad de una cadena de valor que depende excesivamente de la industria líquida. La falta de centros de enfriamiento y plantas de transformación local impide que los productores puedan dar valor agregado a su materia prima o conservarla durante los picos de producción. Para el sector agroindustrial de 2026, esta desconexión logística representa un fallo estructural que no solo genera pérdidas económicas inmediatas, sino que incentiva el abandono de la actividad y la migración hacia centros urbanos.
Las zonas de la Mojana sucreña y el San Jorge son las más golpeadas por la falta de infraestructura vial y de acopio. Los productores de estas subregiones denuncian que los intermediarios aprovechan la urgencia de venta para imponer precios de quiebra, aprovechando que la leche cruda es un producto altamente perecedero. Los gremios locales han hecho un llamado urgente al Gobierno Nacional para que active programas de compras públicas destinadas a programas de alimentación escolar, lo que permitiría drenar los inventarios acumulados y estabilizar el mercado interno.
Hacia el futuro, el desafío para el resto de 2026 será la implementación de proyectos de asociatividad que permitan a los pequeños productores acceder a tecnologías de pulverización y procesamiento. La lechería en Sucre necesita una política de fomento que priorice la creación de cooperativas capaces de negociar en mejores condiciones con las grandes superficies y la industria nacional. Si no se establecen salvaguardias que protejan a la agricultura familiar, la región corre el riesgo de perder una de sus principales fuentes de empleo y seguridad alimentaria, profundizando las brechas de desigualdad en el campo.
FUENTE: 724 Noticias (Colombia)






