Durante 90 minutos serán adversarios, pero en el comercio internacional ambos países mantienen un vínculo clave, que explica por qué parte de la producción de la industria láctea argentina viaja miles de kilómetros antes de llegar a una mesa africana.
Argelia: un gigante importador en el norte de África
El dato no es menor para la economía del sector. Argelia tiene una fuerte dependencia de las importaciones para abastecer su consumo interno de lácteos. En ese país, la leche en polvo cumple un papel central, como insumo clave tanto para la industria alimentaria como para los programas estatales de abastecimiento social.
En este escenario de alta demanda, Argentina juega en las ligas mayores de la exportación láctea, compitiendo codo a codo con otros grandes actores del mercado internacional, como Nueva Zelanda, la Unión Europea y Uruguay.
Los números respaldan esta posición: según datos de South Dairy Trade basados en Softrade, entre junio de 2025 y mayo de 2026, Argentina exportó hacia Argelia USD 316,4 millones FOB en productos lácteos, consolidando 83.178 toneladas netas despachadas en 391 operaciones. La regularidad comercial fue absoluta, registrándose embarques continuos durante los 12 meses analizados.
Dentro del esquema de envíos, hay un producto que domina claramente el partido: la leche en polvo entera (LPE). Este insumo concentró USD 296,2 millones y 77.686 toneladas, representando el 93,6% del total exportado hacia Argelia.
Por qué Argelia es clave para la lechería argentina
Para la industria láctea argentina, el mercado argelino representa mucho más que un comprador ocasional. Es una puerta de entrada a África del Norte y uno de los destinos relevantes para la leche en polvo entera, uno de los productos más importantes de la canasta exportadora agroindustrial.
Este negocio dinamiza de forma directa la actividad del interior productivo, con un fuerte arraigo federal en las cuencas lecheras de la región pampeana. Si bien Buenos Aires concentró el 38% del valor exportado, el mapa logístico y de aduanas de origen resalta el peso de: Rafaela representó el 20,2%, Santa Fe el 16,5%, General Deheza el 10,4%, Córdoba el 8,6%, Rosario el 3,5% y Paraná el 2,8%.
La solidez de este lazo comercial se confirmó incluso ante la volatilidad internacional de los precios. Durante el último ciclo anual, la tonelada de LPE tocó un techo de USD 4.251 en julio de 2025 y descendió hasta un piso de USD 3.381 en enero de 2026. A pesar de esta corrección cercana al 20%, los flujos de barcos y el ritmo de compras de Argelia no experimentaron interrupciones.
Mientras la pelota ruede en el Mundial 2026 y el foco apunte a los jugadores, la leche en polvo contará la historia de una relación bilateral menos visible, pero muy importante para el sector. Argelia no es solo un rival deportivo. También es ese socio silencioso que ayuda a sostener la presencia internacional de la lechería argentina.






