La industria quesera de Suiza reafirma su posición como motor fundamental de la economía agrícola del país. Con una producción anual que ronda las 200.000 toneladas, el sector no solo abastece el mercado interno, sino que se ha consolidado como una de las principales cartas de presentación de la nación helvética en el mundo, generando ingresos superiores a los 777 millones de euros.
Este dinamismo responde a una estructura exportadora robusta: actualmente, cerca del 40% de la producción total se destina a los mercados internacionales. Europa se mantiene como el destino prioritario, con España, Alemania, Italia y Francia a la cabeza de la demanda, aunque se observa un crecimiento sostenido en plazas competitivas como Estados Unidos y Canadá.
Diversidad y Valor Agregado
El patrimonio quesero suizo destaca por su impresionante diversidad, contando hoy con más de 700 variedades que van desde los valles del Emmental hasta las montañas de Friburgo. Este abanico de productos representa más del 7% del PIB agrícola del país.
“El queso suizo es mucho más que un producto gastronómico; es un sector estratégico para nuestra economía agrícola”, señaló Nicola Polinelli, country manager de Quesos de Suiza en España. Según el directivo, la clave del éxito internacional reside en tres pilares:
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Origen controlado: Sistemas de Denominación de Origen Protegida (AOP).
Trazabilidad: Garantía de calidad desde la granja hasta el consumidor.
Tradición: Métodos de elaboración vinculados estrechamente al territorio.
El factor AOP y la demanda global
Variedades emblemáticas como Le Gruyère AOP, Emmentaler AOP y Appenzeller lideran el reconocimiento en las góndolas globales. En el marco del próximo Día Internacional del Queso (27 de marzo), las cifras del sector reflejan que el consumidor actual prioriza productos con historia y autenticidad, una demanda que el modelo productivo suizo logra cubrir con creces.
Fuente: Cinco Días






