El mercado lácteo uruguayo dejó una señal ambigua en marzo, reflejando una dinámica cada vez más frecuente en la región: mejora nominal, pero deterioro real. El precio promedio pagado al productor registró un leve aumento del 2,2% en pesos, alcanzando los $16,88 por litro.
Sin embargo, esa mejora se diluye cuando se mide en dólares. El efecto del tipo de cambio provocó una caída del 2%, llevando el valor a US$ 0,42 por litro.
El dato es clave porque marca el verdadero poder de compra del productor, especialmente en un sistema altamente dolarizado en costos (insumos, energía, tecnología).
La presión también se observa en sólidos. El precio por kilo cayó con fuerza frente al mes anterior —de $280,5 en febrero a $208 en marzo—, mostrando un ajuste más profundo en la calidad valorizada de la leche.
En la comparación interanual, la señal es aún más clara:
- -10% en sólidos
- -3,6% en dólares por litro
- -8,2% en pesos
Esto confirma que, más allá de las variaciones mensuales, el ingreso del productor sigue en terreno negativo en términos reales.
El contexto no ayuda. Desde la industria —con Conaprole como referencia— se advierte un escenario de “incertidumbre”, atravesado por variables externas como el tipo de cambio, el contexto geopolítico y la evolución del comercio regional, especialmente con Brasil.
En ese marco, las expectativas del sector están puestas en posibles ajustes de precio en los próximos meses. Pero la señal de fondo es más estructural: el negocio lácteo enfrenta una tensión creciente entre variables locales (tipo de cambio) y condiciones globales (precios internacionales).
El resultado es un escenario cada vez más inestable para el productor: puede cobrar más… pero ganar menos.
Fuente: Tardáguila Agromercados







