La eliminación de la subvención al diésel volvió a poner bajo presión al precio de la leche en Bolivia.
La Federación Departamental de Productores de Leche de Santa Cruz (FEDEPLE) reclamó un ajuste en el valor que recibe el productor al considerar que el fuerte encarecimiento del combustible ya se trasladó a diferentes etapas de la actividad.
El presidente de la entidad, Juan Manuel Rojas, sostuvo que el diésel aumentó alrededor de 83% y que ese salto impacta directamente sobre la producción de alimento, el funcionamiento de maquinaria y el traslado de insumos.
“No podemos esconder algo de un diésel que se nos ha encarecido 83% el costo”, señaló el dirigente.
De Bs 9,80 a Bs 17,95 por litro
El reclamo aparece después del cambio en la política de combustibles boliviana.
YPFB informó a comienzos de octubre que el Decreto Supremo 5716 fijó inicialmente el precio del diésel en Bs 17,95 por litro y dejó atrás el esquema de precio fijo para avanzar hacia un mecanismo vinculado al costo de importación y al mercado internacional.
Tomando como referencia los Bs 9,80 que regían anteriormente, el incremento ronda efectivamente 83%.
La diferencia es especialmente relevante para la producción agropecuaria porque el combustible no se utiliza solamente para transportar leche.
También interviene en tractores, preparación de alimentos, distribución de raciones, movimiento de insumos y diferentes tareas dentro de los establecimientos.
FEDEPLE pide una corrección, pero no fija cuánto
Ese es un punto importante para no sobredimensionar la noticia.
Rojas afirmó que el precio al productor debería adaptarse al nuevo escenario de costos, pero no planteó en estas declaraciones que el litro tenga que aumentar 83%.
Tampoco informó un valor específico al que debería llegar.
La posición de FEDEPLE es que el incremento del combustible debe formar parte de la discusión de precios con la industria.
“Entonces, tiene que haber un incremento”, sostuvo el dirigente, vinculándolo con la nueva estructura de costos.
En Cochabamba ya se negocia otro ajuste
La presión no se limita a Santa Cruz.
En Cochabamba, productores e industria ya habían iniciado a comienzos de octubre una negociación específica por el precio de la leche cruda.
En esa mesa, los productores plantearon un incremento de Bs 2 por litro, mientras PIL propuso Bs 0,30.
Hasta la última información pública encontrada, no se había comunicado un acuerdo definitivo y las partes seguían analizando la estructura de costos.
Ese antecedente muestra que el impacto del diésel está generando reclamos en distintas cuencas, aunque las posiciones y los precios no necesariamente son iguales en todo el país.
El combustible pega también por el lado del alimento
FEDEPLE pone especial atención en el costo de alimentación.
En muchos sistemas, producir y distribuir forraje requiere maquinaria que consume diésel. A eso se agrega el transporte de granos, suplementos, productos veterinarios y otros insumos.
Por eso, el impacto no se limita al gasto directo de combustible dentro del establecimiento.
También puede aparecer indirectamente en el precio de aquello que el productor compra.
Rojas sostiene que esa cadena de aumentos amenaza con frenar una recuperación que todavía considera incompleta.
Santa Cruz intenta recuperar producción
La Federación señala que la producción lechera cruceña se mantiene relativamente estable y muestra señales de recuperación después de varios años difíciles.
La propia entidad se define como la organización representativa de los productores de leche de Santa Cruz, y su actual directorio es encabezado por Juan Manuel Rojas Santistévan para la gestión 2025-2027.
El desafío, según su presidente, es evitar que el aumento de costos absorba esa mejora.
“Estamos con una producción recuperando un poco los graves golpes que tuvimos los últimos cinco años”, afirmó.
No solo precio: biotecnología y seguridad jurídica
El reclamo de FEDEPLE va más allá del valor del litro.
Rojas pidió también mejores condiciones para incorporar biotecnología y mayor seguridad jurídica para las inversiones.
La Federación sostiene que esas herramientas son necesarias para elevar productividad y sostener la actividad en el largo plazo.
En declaraciones posteriores, el dirigente también expresó respaldo a una propuesta denominada Mi Bolivia Lechera, que busca actualizar el marco regulatorio del sector. Se trata de una iniciativa sectorial y no de una ley ya vigente.
El precio vuelve al centro del debate
La discusión sobre cuánto debe cobrar el productor boliviano no comenzó con el último aumento del diésel.
En febrero, organizaciones lecheras ya habían reclamado revisar el precio de referencia de la leche cruda y advertido que los costos hacían difícil sostener la producción.
La eliminación de la subvención agregó ahora una nueva presión.
Y modifica de manera muy directa la ecuación: un combustible que costaba Bs 9,80 pasó a Bs 17,95.
Para el productor, la cuestión es cuánto de ese aumento puede absorber sin deteriorar el margen.
Para la industria, cuánto puede reconocer en la materia prima sin trasladar completamente el ajuste hacia el siguiente eslabón.
El 83% no se traslada automáticamente al litro
Ahí está una de las claves.
Que el diésel haya aumentado alrededor de 83% no significa que el costo total de producir leche haya aumentado 83%.
El combustible es solo uno de los componentes de la estructura productiva.
Su incidencia cambia según el sistema, distancia, nivel de mecanización, alimentación y logística de cada establecimiento.
Por eso, cualquier nuevo precio requeriría una evaluación más amplia de costos.
Lo que FEDEPLE plantea es que el salto del diésel ya es suficientemente grande como para que el valor de la leche no permanezca ajeno a esa nueva realidad.
Una recuperación que ahora enfrenta otro costo
La lechería boliviana venía intentando recuperarse después de años de dificultades productivas y comerciales.
Ahora enfrenta un cambio abrupto en uno de sus insumos fundamentales.
En Santa Cruz, FEDEPLE no puso todavía un número concreto sobre la mesa, pero sí dejó planteada la dirección del reclamo: si producir leche se volvió más caro, el precio recibido por el productor también deberá revisarse.
La discusión será determinar cuánto.
Porque el desafío no es trasladar mecánicamente el 83% del diésel al litro de leche, sino encontrar un valor que permita sostener producción, industria y consumo sin volver a deteriorar la rentabilidad de los establecimientos.
Fuente principal: La Razón, declaraciones de Juan Manuel Rojas, presidente de FEDEPLE. Contexto sobre combustibles contrastado con YPFB y sobre las negociaciones de leche con información publicada por La Razón.
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