El mercado lácteo mundial seguirá creciendo durante la próxima década, pero no todos los países exportadores lo harán al mismo ritmo.
Las nuevas Perspectivas Agrícolas 2026-2035 de la OCDE y la FAO proyectan que el comercio internacional de productos lácteos llegará a 13,7 millones de toneladas en 2035, 11% por encima del promedio tomado como período base.
Dentro de ese escenario, la leche entera en polvo aparece como una de las categorías donde Argentina podría ganar espacio.
Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el país sumaría casi 34.000 toneladas de exportaciones de leche entera en polvo respecto del promedio 2023-2025.
La expansión solo sería superada por Nueva Zelanda.
Argentina podría llegar al 6% del comercio mundial
El salto proyectado tendría un efecto concreto sobre la participación argentina.
Hacia 2035, el país podría explicar alrededor de 6% de las exportaciones mundiales de leche entera en polvo.
No significa que Argentina se convierta en el segundo mayor exportador mundial del producto.
Nueva Zelanda continuará ocupando una posición ampliamente dominante.
Lo que muestran las proyecciones es que Argentina sería el segundo origen con mayor crecimiento adicional de exportaciones durante la década.
Nueva Zelanda seguirá marcando la diferencia
La expansión de Nueva Zelanda sería considerablemente mayor.
OCDE-FAO proyecta aproximadamente 118.000 toneladas adicionales de leche entera en polvo exportadas hacia 2035 frente al promedio de 2023-2025.
Argentina aparece detrás con casi 34.000 toneladas.
Luego se ubicarían India, con 32.800 toneladas adicionales; Estados Unidos, con 21.200; y China, con 17.600.
La distancia con Nueva Zelanda muestra que el liderazgo mundial continuará fuertemente concentrado.
Pero Argentina aparece dentro del reducido grupo que ampliaría su oferta exportable.
Otros proveedores perderían terreno
El dato que cambia la lectura del mercado está del otro lado.
Mientras esos países aumentan sus ventas, el resto de los exportadores reduciría sus envíos en unas 77.000 toneladas.
Entre las caídas más importantes señaladas por la BCR aparecen:
- Unión Europea: -57.000 toneladas.
- Vietnam: -22.900 toneladas.
- Australia: -10.500 toneladas.
Esto apunta a una oferta internacional de leche entera en polvo más concentrada.
Para Argentina, esa reducción abre una oportunidad potencial para ocupar espacios que otros proveedores dejarían disponibles.
Más demanda no garantiza mejores precios
El aumento del comercio mundial tampoco significa automáticamente precios más altos.
El informe general de OCDE-FAO proyecta que los precios reales de los commodities agrícolas se mantendrían estables o ligeramente por debajo de los niveles actuales durante la próxima década.
Eso vuelve a poner el foco en la competitividad.
Para aumentar exportaciones no alcanzará con que exista demanda.
Argentina tendrá que producir leche a costos competitivos, disponer de plantas eficientes, procesar volumen suficiente y sostener acceso a mercados.
La leche en polvo seguirá siendo clave para exportar excedentes
La leche entera en polvo tiene una ventaja estructural dentro del comercio internacional.
Permite concentrar una gran cantidad de sólidos lácteos, extender la conservación y reducir el costo logístico frente a transportar leche líquida.
Para países con capacidad de generar excedentes, continúa siendo uno de los principales vehículos para transformar producción de leche en exportaciones.
En Argentina, ese rol adquiere especial importancia cuando la producción crece por encima de la capacidad de absorción del mercado interno.
La salida exportadora puede evitar que un aumento de litros termine generando presión excesiva sobre los precios domésticos.
El escenario mundial también demandará más proteína animal
La oportunidad láctea forma parte de una tendencia más amplia.
OCDE y FAO estiman que el valor de la producción agropecuaria mundial crecerá 13,3% hacia 2035.
La producción ganadera aumentaría 15,1%, mientras el uso de proteínas destinadas a alimentación animal crecería 13,5%.
Buena parte de esa expansión estará impulsada por países de ingresos medios de Asia-Pacífico, África Subsahariana y América Latina.
A medida que aumenten los ingresos, los consumidores de varias de esas regiones incorporarían una mayor proporción de productos de origen animal en sus dietas.
Ese cambio puede sostener la demanda de carne y lácteos.
Asia será decisiva
Asia-Pacífico concentraría 57,5% del crecimiento de la producción agroalimentaria mundial, con India explicando por sí sola alrededor de una cuarta parte del aumento global.
En lácteos, la región también será importante por el crecimiento de población, urbanización y consumo.
Pero no todos los países asiáticos podrán cubrir internamente su demanda.
Eso abre espacio para exportadores capaces de entregar grandes volúmenes de productos estables y fácilmente transportables.
La leche en polvo seguirá teniendo allí una ventaja comercial.
No todo dependerá de producir más leche
Para que Argentina alcance las proyecciones de 2035 deberá transformar crecimiento productivo en excedente industrial exportable.
Eso exige varios eslabones funcionando al mismo tiempo.
Más litros.
Más sólidos.
Capacidad de secado.
Eficiencia energética.
Financiamiento.
Logística.
Acceso sanitario.
Y mercados.
Producir leche no garantiza que pueda exportarse en condiciones rentables.
El verdadero desafío está en convertirla en un producto competitivo frente a Nueva Zelanda, Estados Unidos, India y otros proveedores.
Una oportunidad dentro de una Argentina agroexportadora
El informe de la BCR muestra que la leche en polvo forma parte de una oportunidad mucho más amplia para Argentina.
El país también podría aumentar fuertemente sus exportaciones de harinas proteicas, aceites vegetales, trigo, maíz y carne bovina.
En harinas y aceites, por ejemplo, sería el país con mayor incremento exportador proyectado hasta 2035.
En carne vacuna podría alcanzar 1 millón de toneladas exportadas.
Pero para la cadena láctea, el dato distintivo es otro.
En una categoría mundial dominada por pocos proveedores, Argentina podría avanzar hasta representar 6% de las exportaciones de leche entera en polvo.
El desafío será convertir la proyección en mercado
Casi 34.000 toneladas adicionales parecen un número relativamente pequeño frente a los grandes volúmenes del comercio agrícola argentino.
Para la industria láctea, sin embargo, representan una señal importante.
Implican más leche para procesar.
Mayor utilización industrial.
Más dependencia del comercio exterior.
Y la necesidad de construir relaciones comerciales estables en destinos que puedan absorber ese crecimiento.
La oportunidad está planteada.
Pero OCDE-FAO describe un escenario posible hacia 2035, no un resultado asegurado.
Argentina podría ganar participación justamente mientras otros proveedores reducen su presencia.
Para lograrlo necesitará algo más que producción: competitividad suficiente para sostener un lugar en un mercado mundial de leche en polvo cada vez más concentrado.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario, sobre proyecciones del OECD-FAO Agricultural Outlook 2026-2035.
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