La leche, el yogur y el queso volvieron al centro del debate sobre la alimentación escolar en España. La Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) defendió la incorporación de tres porciones diarias de productos lácteos en la dieta de niños y adolescentes, al destacar su aporte nutricional durante las etapas de crecimiento.
En una columna publicada el 27 de octubre de 2026, Javier Roza, presidente de FeNIL, planteó que la alimentación saludable debe ocupar un lugar prioritario tanto en los comedores escolares como en las comidas que los chicos realizan en sus hogares.
La propuesta también incorpora una mirada sobre la sostenibilidad y el papel económico de la cadena láctea española.
Para FeNIL, promover el consumo de productos elaborados en el país contribuye a sostener la actividad de productores, cooperativas e industrias en las zonas rurales.
Por qué la industria propone tres lácteos al día
Durante la infancia y la adolescencia, el organismo necesita nutrientes que acompañen el crecimiento de los huesos, los músculos y otros tejidos.
En ese contexto, FeNIL destaca que los productos lácteos aportan proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y vitaminas del grupo B, especialmente vitamina B12.
Según Roza, incorporar leche, yogur o queso en diferentes momentos del día puede facilitar la planificación de una alimentación variada.
La propuesta de tres porciones diarias coincide con algunas recomendaciones de consumo, aunque las cantidades aconsejadas pueden variar según la edad y las necesidades individuales.
Por ejemplo, las orientaciones alimentarias de AESAN contemplan un máximo de tres porciones diarias para la población general, preferentemente sin azúcares añadidos y con bajo contenido de sal.
Las necesidades particulares de niños y adolescentes deben evaluarse teniendo en cuenta el conjunto de su alimentación.
Más allá del calcio: qué es la matriz láctea
Uno de los conceptos destacados por FeNIL es el de matriz láctea.
El término hace referencia a la estructura del alimento y a la interacción entre sus distintos componentes nutricionales.
La leche y sus derivados no aportan un único nutriente. Contienen una combinación de proteínas, minerales, grasas y vitaminas que puede variar según el producto y su elaboración.
El calcio y el fósforo contribuyen al mantenimiento y desarrollo de huesos y dientes, mientras las proteínas intervienen en la formación y reparación de tejidos.
Las vitaminas del grupo B, entre ellas la B12, participan en funciones relacionadas con el sistema nervioso y el metabolismo.
La industria también destaca el interés científico por componentes de la grasa láctea, como la membrana del glóbulo graso.
Sin embargo, estos aportes nutricionales no significan que consumir una cantidad determinada de lácteos garantice por sí solo una mayor concentración o un mejor rendimiento escolar.
El desarrollo cognitivo depende de múltiples factores, entre ellos una alimentación completa, el descanso y las condiciones generales de salud.
Leche, yogur y queso en la rutina escolar
FeNIL propone que los lácteos puedan distribuirse entre desayunos, meriendas, comidas y cenas, sin concentrar su consumo en un único momento.
La elección puede adaptarse a las preferencias y necesidades de cada familia.
Un vaso de leche, un yogur natural o una porción de queso ofrecen distintas alternativas para incorporar este grupo de alimentos.
También es importante considerar que las porciones no son equivalentes en peso o volumen.
Las guías alimentarias españolas utilizan como referencias aproximadas un vaso de 200 a 250 mililitros de leche, 125 gramos de yogur o entre 40 y 60 gramos de queso curado, entre otras opciones.
La selección debe contemplar el contenido de azúcares añadidos, sal y otros componentes, además de las necesidades nutricionales individuales.
Los lácteos y el desafío de una alimentación accesible
Otro de los argumentos de FeNIL está relacionado con las dificultades que pueden enfrentar las familias para mantener una dieta variada.
La organización sostiene que los lácteos, por su densidad nutricional y presencia habitual en la alimentación, pueden facilitar el aporte de nutrientes durante las etapas de crecimiento.
Para la industria, mantener estos productos dentro de la rutina escolar también contribuye a consolidar hábitos alimentarios.
No obstante, una alimentación saludable no depende exclusivamente de los lácteos, sino de la combinación adecuada de distintos grupos de alimentos.
Frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y otras fuentes de proteínas también forman parte de una dieta equilibrada.
Las recomendaciones deben adaptarse cuando existen alergias, intolerancias u otras condiciones que requieren indicaciones profesionales.
El consumo nacional y su impacto en las zonas rurales
La columna de FeNIL también relaciona el consumo de lácteos con el desarrollo económico de los territorios productores.
Roza sostiene que elegir leche, yogures y quesos elaborados en España ayuda a mantener una cadena de valor que incluye establecimientos ganaderos, cooperativas, transportistas, industrias y trabajadores vinculados con la distribución.
La actividad láctea constituye una fuente de empleo e ingresos en numerosas zonas rurales españolas, donde la continuidad de las explotaciones tiene importancia económica y social.
Desde la federación consideran que el consumo de productos nacionales contribuye a sostener esa estructura productiva y a fortalecer el arraigo territorial.
El sector también destaca las inversiones realizadas para mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir emisiones y avanzar en prácticas de bienestar animal.
Sin embargo, la sostenibilidad ambiental de los productos lácteos debe evaluarse mediante indicadores concretos, ya que la proximidad del origen no determina por sí sola una menor huella ambiental.
Alimentación saludable y futuro de la cadena láctea
El planteo de FeNIL reúne dos objetivos: promover el consumo de productos lácteos durante las etapas escolares y destacar la importancia de la producción nacional.
La organización considera que la leche y sus derivados pueden tener una presencia relevante dentro de una alimentación equilibrada, por sus aportes de proteínas, calcio y otros nutrientes.
Al mismo tiempo, pone en valor la actividad de una cadena que genera empleo y mantiene establecimientos productivos en el medio rural.
La propuesta de tres lácteos al día abre así un debate que vincula nutrición, consumo y sostenibilidad, aunque las recomendaciones concretas deben contemplar la edad, las necesidades individuales y las guías sanitarias.
Para la industria española, el regreso a las aulas representa una oportunidad para volver a colocar a la leche, el yogur y el queso en la conversación sobre los hábitos alimentarios y el futuro del sector.
Fuente: El Economista
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