La producción de leche sigue siendo el principal negocio de los establecimientos lecheros, pero la carne comienza a ganar espacio como una alternativa para diversificar los ingresos. A través de cruzamientos genéticos y sistemas de engorde, los productores pueden aprovechar mejor los animales que no necesitan destinar a la reposición de sus rodeos.
Una de las estrategias que despierta interés es el beef on dairy, que consiste en inseminar vacas lecheras con semen de razas carniceras para obtener terneros destinados a la producción de carne.
En paralelo, experiencias como la de UNCOGA, en Humboldt, Santa Fe, muestran que los machos Holando Argentino también pueden convertirse en una oportunidad comercial mediante el engorde y la venta de carne.
Aunque se trata de sistemas diferentes, ambos apuntan a un mismo objetivo: agregar valor a los animales que genera la actividad lechera y mejorar los ingresos del productor.
Qué es el beef on dairy y cómo funciona
El beef on dairy combina genética lechera y carnicera dentro de un mismo sistema productivo.
La estrategia consiste en identificar las vacas que se utilizarán para producir futuras hembras de reposición y destinar otras a cruzamientos con toros de razas de carne, como Angus.
Las mejores hembras del rodeo pueden inseminarse con semen sexado para obtener las vaquillonas necesarias para mantener o ampliar la producción lechera.
En cambio, los animales que no se necesitan para reposición pueden destinarse a cruzamientos orientados al mercado cárnico.
La ventaja es que el establecimiento mantiene su producción de leche y, al mismo tiempo, busca mejorar el valor comercial de una parte de los terneros.
Sin embargo, el sistema requiere planificación para no comprometer la disponibilidad futura de vacas lecheras.
La decisión depende de los precios y la reposición
El veterinario Nicolás Welschen, del INTA Rafaela, explicó las posibilidades de esta estrategia durante una jornada del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), realizada en Humboldt.
La relación entre el precio de la leche, el valor de las vaquillonas de reposición y la cotización de los animales para faena permite evaluar diferentes alternativas.
Cuando la producción de carne ofrece mejores perspectivas, el productor puede aumentar la proporción de cruzamientos carniceros, siempre que tenga garantizada la reposición de su rodeo.
Si el negocio lechero mejora y resulta conveniente incorporar más vacas, puede aumentar los servicios destinados a obtener hembras lecheras.
La flexibilidad está en la planificación reproductiva, aunque sus resultados económicos no son inmediatos.
Entre la inseminación, el nacimiento y la terminación de los animales transcurre un período que debe considerarse antes de tomar decisiones.
UNCOGA encontró una oportunidad en el macho Holando
En Santa Fe, la Federación de Cooperativas Agropecuarias UNCOGA desarrolla un modelo que permite agregar valor a los terneros de origen lechero.
La entidad está integrada por nueve cooperativas del centro-oeste santafesino y el noreste cordobés.
Su proyecto consiste en comprar machos Holando Argentino a productores asociados y trasladarlos a un establecimiento de engorde a corral ubicado en Humboldt.
Los animales son terminados para faena y posteriormente comercializados a través de una red de carnicerías.
A diferencia del beef on dairy, UNCOGA trabaja con machos de una raza lechera, sin que el cruzamiento con genética carnicera sea la base de su negocio.
El objetivo es aprovechar animales que históricamente tenían una menor valorización comercial dentro de los establecimientos productores de leche.
Mil cabezas y unas 250 ventas mensuales
El feedlot cooperativo de UNCOGA tiene capacidad para aproximadamente 1.000 animales.
Según los datos difundidos por la entidad, comercializa alrededor de 250 novillitos terminados por mes.
Los terneros ingresan al sistema con pesos de entre 180 y 200 kilos y llegan a la venta con aproximadamente 400 kilos, a los 12 o 14 meses de edad.
El manejo incluye alimentación, sanidad, bienestar animal, instalaciones y seguimiento de cada animal.
La identificación mediante caravanas permite registrar información individual y por tropa, evaluar resultados productivos y reconocer diferencias entre los proveedores.
Para los productores asociados, el sistema representa una alternativa para comercializar sus terneros dentro de una cadena que busca generar mayor valor.
De los establecimientos lecheros a siete carnicerías
La integración comercial es uno de los aspectos centrales del proyecto.
UNCOGA abastece actualmente siete carnicerías propias: seis ubicadas en Rafaela y una en Sunchales.
La entidad también prepara la apertura de un octavo punto de venta.
De esta manera, el modelo no termina con el engorde de los animales, sino que incorpora otras etapas de la cadena, como la faena, la distribución y la comercialización.
Henry César Maletto, presidente de UNCOGA, señaló que la experiencia permitió mejorar la valorización de los machos Holando y contribuir al margen económico de los productores asociados.
La cooperativa también analiza ampliar su capacidad de engorde, incorporar envasado al vacío y desarrollar categorías destinadas a la exportación.
Por ahora, esas iniciativas forman parte de sus proyectos de expansión y no deben considerarse operaciones ya concretadas.
La importancia del manejo desde el nacimiento
Para que la producción de carne proveniente de establecimientos lecheros resulte competitiva, el manejo de los animales comienza mucho antes del ingreso al feedlot.
El veterinario Oscar Ferrero, vinculado al proyecto, destacó la necesidad de prestar atención a la alimentación, la sanidad y las condiciones de crianza de los machos Holando.
La calidad de la recría influye en el crecimiento posterior y en la edad a la que los animales pueden alcanzar el peso de comercialización.
También resulta importante adaptar la alimentación según el destino final, ya sea el mercado interno o una eventual producción exportadora.
El objetivo no es solamente engordar animales, sino lograr resultados productivos que justifiquen los costos de todo el proceso.
Por eso, el modelo requiere coordinación entre los establecimientos que producen los terneros y las instalaciones encargadas de terminarlos.
Dos caminos para agregar valor a la producción lechera
El beef on dairy y la experiencia de UNCOGA muestran alternativas diferentes para aprovechar mejor los animales provenientes de la actividad lechera.
El primero interviene desde la genética, mediante cruzamientos que buscan obtener terneros con mayor aptitud carnicera.
El segundo desarrolla una cadena de engorde y comercialización para los machos Holando Argentino.
En ambos casos, la leche continúa siendo el negocio principal de los establecimientos productores.
La oportunidad está en incorporar a la carne como una fuente complementaria de ingresos, sin descuidar la reposición ni la productividad lechera.
Para los productores argentinos, estas estrategias abren posibilidades de diversificación, aunque su conveniencia depende de los precios, los costos de alimentación, la genética disponible y la organización comercial.
La experiencia santafesina demuestra que agregar valor también puede ser resultado del trabajo cooperativo y de la integración de diferentes etapas de una misma cadena productiva.
Fuente: ON24
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