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14 Oct 2026
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14 Oct 2026
El litro promedió $535 en agosto y subió 13% en un año, frente a una inflación interanual de 33,5%. CONINAGRO advierte que el poder de compra del productor cayó frente al gasoil, los salarios, la reposición de hacienda y el maíz.
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El precio de la leche argentina sigue aumentando en pesos, pero cada vez alcanza para comprar menos.

En agosto de 2026, el valor promedio pagado al productor llegó a $535 por litro, un aumento de 1,5% respecto de julio y de 13% frente al mismo mes de 2025.

El problema aparece cuando ese incremento se compara con el resto de la economía.

La inflación interanual de agosto fue de 33,5%, según el INDEC, mientras el acumulado entre enero y agosto alcanzó 21,3%. Es decir, en la comparación de doce meses, el precio de la leche aumentó 20,5 puntos porcentuales menos que el nivel general de precios.

Para CONINAGRO, esa diferencia dejó al valor real de la materia prima en uno de los niveles más bajos de la última década.

$535 por litro, pero con menos poder de compra

El informe no analiza solamente cuánto recibe el productor.

Mide cuántos litros de leche necesita vender para comprar diferentes insumos y bienes necesarios para mantener funcionando un establecimiento.

Esa relación permite observar algo que el precio nominal no muestra: si la leche gana o pierde capacidad de compra.

Y en agosto, la mayoría de los indicadores empeoró.

El caso más fuerte fue el gasoil.

Un productor necesitó vender el equivalente a 4,7 litros de leche para comprar un litro de combustible, 53% más que un año atrás.

La relación quedó además 44% por encima del promedio histórico utilizado por CONINAGRO.

En otras palabras, aunque el productor cobra más pesos por su leche, el combustible aumentó mucho más rápido.

2.209 litros para pagar un salario rural

La mano de obra mostró el mismo deterioro.

En agosto hicieron falta 2.209 litros de leche para cubrir el salario de un trabajador rural, 369 litros más que un año antes.

Eso representa un deterioro interanual de 20% en la relación insumo-producto y coloca al indicador 33% por encima del promedio de los últimos cinco años.

La lectura no significa que el salario sea excesivo.

El indicador simplemente muestra cuánta leche debe vender el establecimiento para afrontar ese costo.

Y hoy necesita producir y comercializar más litros que hace un año para pagar la misma referencia laboral.

Reponer animales también cuesta más leche

La reposición de hacienda agregó otra presión.

Para comprar una ternera de reposición de entre 12 y 14 meses, el productor necesitó el equivalente a 2.559 litros de leche.

Son 396 litros adicionales respecto de agosto de 2025, un deterioro de 18% en la relación.

En el caso de una vaca conserva buena, hicieron falta 4,6 litros de leche por kilo vivo, 19% más que un año atrás y 33% por encima del promedio histórico considerado por el informe.

La suba de la hacienda tiene una doble lectura para un establecimiento lechero.

Puede valorizar los animales que posee, pero también eleva el costo de reponerlos cuando necesita incorporar nuevas vacas o vaquillonas al sistema.

El maíz también se volvió más caro en litros

La alimentación mostró un comportamiento mixto.

Con un precio de referencia de US$187 por tonelada, comprar una tonelada de maíz requirió 531 litros de leche.

La relación empeoró 5% interanual y quedó 4% por encima de su promedio histórico.

El maíz es una referencia especialmente relevante porque participa de manera directa en la alimentación de muchos sistemas intensivos y semiintensivos.

Cuando se deteriora la relación leche/maíz, una misma cantidad de materia prima permite comprar menos alimento.

Eso presiona el margen incluso aunque la producción física por vaca se mantenga.

La alfalfa fue la excepción

No todos los indicadores empeoraron.

La semilla de alfalfa mostró una relación más favorable.

Para comprar un kilo hicieron falta 18,4 litros de leche, alrededor de 7 litros menos que un año atrás.

Eso representa una mejora del orden de 27% a 28% interanual y coloca al indicador aproximadamente 6% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

Es la principal excepción dentro de un tablero dominado por relaciones desfavorables.

Precio nominal y rentabilidad no son lo mismo

El informe también permite evitar una confusión frecuente.

Que el precio de la leche aumente no significa automáticamente que haya mejorado la rentabilidad.

El productor puede cobrar más pesos por litro y, al mismo tiempo, perder margen si combustibles, salarios, alimentación y reposición aumentan más rápido.

Eso es precisamente lo que intenta mostrar el indicador insumo-producto de CONINAGRO.

No sustituye un cálculo completo del costo de producción —que debe incluir estructura, escala, productividad, alquileres, alimentación, energía, amortizaciones y condiciones particulares de cada establecimiento—, pero sirve para mostrar cómo evolucionó la capacidad de compra de la leche frente a referencias concretas.

Más producción, pero un precio que queda atrás

El deterioro aparece además en un año en el que la producción argentina viene creciendo.

La cadena había acumulado durante los primeros ocho meses de 2026 una expansión interanual de alrededor de 4,5%, con más leche disponible y una fuerte orientación exportadora.

Ese aumento de oferta puede convertirse en una fortaleza si encuentra demanda interna, exportaciones e industria capaces de absorberlo.

Pero también vuelve sensible la relación entre producción y precio.

Si los litros aumentan mientras el valor de la materia prima queda rezagado frente a los costos, el crecimiento físico no garantiza una mejora equivalente del resultado económico del productor.

El gasoil muestra la mayor alarma

Entre todos los indicadores analizados, el combustible es el que muestra el deterioro más marcado.

Pasar a necesitar 53% más litros de leche que hace un año para comprar la misma cantidad de gasoil afecta distintas áreas del establecimiento: maquinaria, confección y distribución de alimentos, movimientos internos y transporte.

No significa que el costo total del establecimiento haya aumentado 53%.

Significa que la relación específica entre leche y gasoil empeoró en esa proporción.

La distinción importa, porque el informe mide poder de compra y no un costo integral por litro.

La señal detrás de los $535

En términos nominales, $535 por litro podría sugerir que el precio continúa avanzando.

En términos reales, la fotografía es muy diferente.

La leche subió 13% interanual mientras el IPC lo hizo 33,5%. El productor necesita más litros para comprar combustible, pagar salarios, reponer hacienda y adquirir maíz.

Ese es el dato central del informe de CONINAGRO.

La discusión del sector no pasa solamente por cuánto vale un litro en pesos.

Pasa por qué puede comprar ese litro después de cobrarlo.

Y en agosto de 2026, esa capacidad de compra fue una de las más débiles de la última década.

Fuente principal: CONINAGRO, informe insumo-producto correspondiente a agosto de 2026. Datos de inflación contrastados con INDEC.

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